En emergencia económica y con la intención de reactivar la discusión en el Congreso a mediados de enero, en el Gobierno aseguran que este verano ningún funcionario se tomará vacaciones. Esa es la bajada de línea del presidente Alberto Fernández y el mensaje que transmiten sus principales colaboradores.

Es un gesto simbólico, casi obligado, que busca contrastar con las vacaciones que se tomó Mauricio Macri en sus cuatro años como Presidente.

El kirchnerismo hizo de las escapadas del líder del PRO a La Angostura y Chapadmalal un motivo de críticas constantes, que no inquietaron al ex mandatario.

“Uno tiene que tener un espacio de tranquilidad y reflexión para recuperar energías”, fue una de las respuestas que dio Macri ante esos reclamos, a los que decía no entender.

Alberto F. no tiene previsto tomarse vacaciones.

Ya lo saben los dirigentes que lo rodean y siguen el minuto a minuto de su agenda: el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el jefe de asesores, Juan Manuel Olmos, el subsecretario general de Presidencia, Miguel Cuberos; el vocero presidencial, Juan Pablo Biondi; y el chofer Daniel Rodríguez.

De ahí que entre los ministros nadie se anima a ser el primero en dar ese paso.

“Todos tenemos un gran lío que resolver. No está como para irse”, sintetizó uno de los funcionarios más cercanos a Fernández, al argumentar los motivos por los que no habrá descanso para el jefe de Estado y sus ministros; y primeras líneas del Gobierno.

Según esa misma voz, los funcionarios ya están advertidos que tendrán que conformarse con “estos días de Año Nuevo” ó hacer alguna escapada un fin de semana.

“No hay margen para más”, admitió.

En ese sentido, aunque no hubo un mensaje concreto, con el dólar turista impuesto por Alberto, el destino será dentro del país.

En el Gobierno son conscientes de que una foto de un alto funcionario en Ezeiza o en alguna playa de un destino exótico puede impactar en el mensaje de austeridad y el pedido de solidaridad que realizó Alberto para auxiliar a los sectores más vulnerables.

De todos modos, en algunas áreas, de mayor exposición y focos de conflicto que atender en lo inmediato, dudan de poder viajar incluso los sábados y domingos.

“Lo voy a hacer si veo que está más tranquilo, pero a este ritmo, con tantos temas que atender, no creo que pueda. Va a ser un año muy largo”, dijo un ministro.

Suena lógico si se tiene en cuenta que en varias carteras todavía no se pudieron completar los nombramientos de las primeras líneas y en otras, como el caso de la Cancillería, a cargo de Felipe Solá, recién lo pudieron hacer el viernes pasado.

Otro alto funcionario se sorprendió ante la misma consulta: “¿Vacaciones? ¿Quién puede pensar en las vacaciones? Gracias que vuelvo a dormir a mi casa”, dijo.

En Casa Rosada dicen que no es una exageración y explican que “con Alberto ya sabés que arrancás temprano y también que no sabés a qué hora te vas”.

Uno de los albertistas de la primera hora acompañó con una anécdota la bajada de línea “implacable” del Presidente.

“Hace poco le dije: “Alberto, desde mayo estamos trabajando no menos de 15 horas todos los días, sin parar’.

Y me contestó que no me preocupara, que él también, je”.

La situación de Cristina Kirchner es un caso aparte: llegó a Cuba para pasar Año Nuevo con su hija, Florencia, que está bajo tratamiento médico.

Está previsto, según el requerimiento que hizo ante la Justicia para salir del país, que la vicepresidenta se quede allí hasta el 12 de enero..

fuente: clarin

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