Maradona levanta la copa del mundo en 1986 (AP Photo/Carlo Fumagalli, File)

Tiene 28 años, nació en Brasil, es hijo de un padre argentino y de una madre brasileña, que lo nombraron así en homenaje al astro futbolístico. Este miércoles publicó una original carta que causó furor en Brasil.

El periodista brasileño Diego Roman, llamado así por Diego Armando Maradona, publicó en su página de Facebook un emotivo mensaje dedicado al futbolista argentino, que murió el jueves a los 60 años.

Titulado “Maradona era una mentira”, relata su perplejidad y la de cualquier persona ante las proezas que marcaron la carrera y la vida del astro, que lo hizo sentirse orgulloso de su “sangre argentina”.

Roman, de 28 años, es hijo de una mujer brasileña y de un argentino conocido en la hinchada de Boca como “Gringo” y “Omar Bostero”. A continuación, la transcripción del texto traducido al español:

Maradona era una mentira

Maradona es la mayor mentira que hemos contado. Maradona es una mentira tan descarada y tan exagerada que no puede ser verdad. Cómo un jugador de 1,65 era tan fuerte, golpeaba a defensores más grandes que él y aún así se enfrentaba a ellos cuerpo a cuerpo. Parecía que crecía, y de hecho crecía, pero es una mentira. Es una mentira decir que Maradona cargó la Copa del 86 en su espalda, y que en el partido contra Inglaterra marcó uno de los goles más emblemáticos de un Mundial y aún así marcó otro con la mano que, aunque ilegal, es celebrado. ¿Puedes creer que un gol con la mano sea amado?

Maradona es tanto una mentira que nos hizo creer en héroes de verdad. Hizo que un país pobre y precario como Argentina lo viera como un símbolo de alivio y esperanza. Hizo que una parte de Italia se volviera contra sí misma en el Mundial, durante el partido en Nápoles y pidió, con la cara dura, que la ciudad apoyara a la Argentina. Maradona levantó el mundo y sin embargo nunca dejó de estar presente en él: era de izquierda y políticamente activo. Lloró la muerte de Fidel y celebró la liberación de Lula. ¿Un jugador que hizo todo eso y cayó en el mundo de las drogas, por lo que podría ser la “ruina de un ídolo”, pero que aún así es visto como Dios? ¿Tú crees eso? Una vez leí que no importa lo que hizo con su vida, sino que lo que importa es lo que él hizo con la nuestra. Estoy de acuerdo. Maradona demostró que los dioses sangran, sí.

Como entrenador, llevó a Argentina al Mundial de 2010, en un partido marcado por la lluvia y la desesperación contra Perú, y apostó por Palermo, que marcó en el último minuto. Y en su último paso por La Bombonera, el equipo que él entrenaba (Gimnasia y Esgrima) perdió ante Boca y así (nosotros los hinchas de Boca) fuimos campeones del último campeonato argentino. Eso fue todo lo que nos contaron y lo que vimos. Pero incluso viéndolo parece una mentira. Maradona es una mentira porque es una ficción, es una fantasía, es una película de la que uno diría que es “demasiado exagerada”. Es la película que llevas a tu hijo a ver y quedas preguntándote: “¿Qué carajo es esto?”

Me siento muy honrado de tener el nombre de Diego, que me hizo dar mucho amor y aprecio a mi sangre argentina. Me hizo amar el fútbol de la manera en que lo amo. Maradona es mentira para la gente normal. Es la exageración, la falta de comprensión, la ilusión y la esperanza de que con “huevos” podemos hacer cualquier cosa, incluso superar la muerte. Maradona es sobrehumano. La última mentira que contamos de él es que murió, porque la verdad es que vivirá para siempre.

 

 

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