Si la autopsia al cadáver de quien se presume sería de Santiago Maldonado llegase a determinar que desde su desaparición estuvo en el río Chubut y que allí murió, sea cual fuere la causa, mientras huía de la Gendarmería para cruzar a la otra orilla, como lo hicieron sus compañeros, sin ser apresado y llevado a otro lugar, el testigo que declaró haber visto cómo lo subieron agentes de esa fuerza en una camioneta, Matías Santana, podría llegar a ser procesado por falso testimonio, según estimaron fuentes judiciales.

Claro que para llegar a ese punto, de difícil probanza, falta mucho por recorrer, según advirtieron las mismas fuentes. Por empezar, determinar las circunstancias y causas de la muerte, sobre lo que comenzará a arrojar algo de luz la autopsia que se llevará a cabo en Buenos Aires. Y las eventuales pericias posteriores, que pueden no ser coincidentes con la autopsia, como lo demostró en los últimos días el caso del fiscal Alberto Nisman.

De una u otra manera, el elemento probatorio esencial que por ejemplo podría perjudicar al militante mapuche Matías Santana sería una precisión horaria que difícilmente determine la autopsia. Es decir, si se establece que a la hora, con precisión de minutos, que Santana dijo haber visto lo que dice que vio, el supuesto Maldonado ya estaba muerto en el río, ahí sí podría verse complicado el testigo. Pero es casi imposible que ese dato surja con claridad de la investigación, según evaluaron las fuentes.

El falso testimonio prevé penas de uno a cuatro años de prisión para “el testigo, perito o intérprete que afirmare una falsedad o negare o callare la verdad, en todo o en parte, en su deposición, informe, traducción o interpretación, hecha ante la autoridad competente”, en este caso el juez federal de Esquel, Guido Otranto, que estuvo inicialmente a cargo del caso hasta su apartamiento y ser reemplazado por su colega Gustavo Lleral.

La pena se eleva a los diez años de cárcel “si el falso testimonio se cometiere en una causa criminal, en perjuicio del inculpado”, según dice el segundo párrafo del artículo 275 del Código Penal. No sería éste el caso ya que no hay imputado alguno en esta causa, aunque el subálferez Emmanuel Echazú se haya presentado como parte en el expediente y la Fiscalía lo considere como tal. De todos modos, Santana no identificó a los gendarmes a los que dice haber visto con Maldonado junto a la camioneta. Echazú es el gendarme que recibió un piedrazo en la ruta 40 y siguió a los manifestantes hasta el río.

El testimonio de Santana entró en duda cuando respondió que había perdido los binoculares a través de los cuales dijo haber observado, montado en un caballo, la supuesta escena que describió a la Justicia. Y también cuando se supo que había sido detenido en mayo de 2016 junto con el lonko Facundo Jones Huala por la toma de tierras de la familia Benetton.

Jones Huala es el líder mapuche detenido en Esquel cuya extradición reclama Chile por delitos que se le endilgan en ese país y por cuya libertad reclamaban los integrantes de la comunidad que cortaron la ruta 40 el 31 de julio y a quienes se sumó Maldonado. El corte fue desalojado por la Gendarmería y al día siguiente se produjo el enfrentamiento que derivó en la desaparición del tatuador.

Otros dos testigos de la comunidad mapuche, si bien no lo hicieron con tanta precisión y exactitud como Santana, también sugirieron ante la Justicia que Maldonado fue llevado o perseguido por los gendarmes. Se trata de Andrea Millañanco, pareja de Jones Huala, y Ailinco Pilquiman, presentes el 1 de agosto en el Pu Lof de Cushamen.

“Hay que esperar. Falta mucho para eso”, dijo a Clarín una fuente judicial que conoce la causa al ser consultado sobre un eventual falso testimonio de Santana. Incluso si las pericias demuestran que el presunto cadáver de Maldonado estuvo en el río los 78 días transcurridos desde su desaparición, ello no quita la posibilidad de que lo hayan llevado allí luego de golpearlo los gendarmes, como aseguró Santana.

Por ello la precisión horaria sobre cuándo murió Maldonado y cuándo lo vio con vida el testigo es fundamental para saber si mintió o dijo la verdad. Pero la diferencia horaria sería de minutos, difícil de establecer a 80 días de un eventual crimen. Por el contrario, si el cadáver fue puesto en el río en los últimos días, como sugieren los mapuches, el dato saltará inmediatamente con la autopsia, según aseguraron las fuentes consultadas.

El testimonio de este integrante de la comunidad mapuche es de vital importancia para el Gobierno porque en caso de comprobarse que mintió se caería la hipótesis de la desaparición forzada, es decir de que hubo un secuestro por parte de fuerzas de seguridad del Estado.

Fuente: Clarín

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