Su nombre era Manuel Maidana hasta que se presentó en la Justicia y dijo ser el único hijo del terrateniente Juan Feliciano Manubens Calvet, que murió en 1981 y dejó una fortuna de USD 225 millones que se disputaron varios herederos durante 39 años.

Manuel Antonio lleva en su DNI el mismo apellido pero no pudo demostrar en un laboratorio ser el hijo de Juan Feliciano Manubens Calvet, gracias a quien obtendrá una fortuna que le cambiará la vida.

Un rico, muy rico

Juan Feliciano nació en 1904 y fue rico desde siempre. Con su muerte, en 1981, dejó una fortuna sin herederos y una guerra que lleva 39 años con varios frentes de batalla. Sin embargo, la disputa tendrá su desenlace hoy, cuando el juez civil de la ciudad de Córdoba, Carlos Bustos, entregue las propiedades que eran de este terrateniente que acumuló riquezas y evitó cada uno de los inconvenientes que se desarrollaron luego de su partida.

Manuel Antonio, antes Maidana y posteriormente Manubens Calvet, fue uno de ellos. El correntino, oriundo de los Esteros del Iberá, exhibe con orgullo una credencial que le trajo una sentencia en contra y otra a favor; esta última implicará que se acrediten USD 5 millones en su cuenta bancaria. El hombre fue denunciado por falsificación de documento y condenado a tres años de prisión. Sin embargo, otro juez revirtió la sentencia y reconoció su identidad en un trámite que tardó 18 años.

Un acta firmada

La legitimidad del documento en cuestión sería un acta que firmó Juan Feliciano, en la cual reconoce ante un Juez de Paz de La Lomita de Lafinur, provincia de San Luis, que Manuel Antonio Maidana es hijo suyo, extramatrimonial, con Julia Maidana. El ADN que le realizó la Justicia demostró lo contrario.

Juan Feliciano manejó el dinero familiar, con el compró tierras y, antes de sus 30, se convirtió en “un fuerte productor agropecuario de la ciudad de Villa Dolores”, como es posible leer en un diario local de la época. Luego se dedicó a la política: fue diputado provincial y dos veces pujó por la intendencia de su ciudad. A los 40 ostentaba una de las mayores riquezas de América Latina.

“Yo soy el único hijo que tuvo Juan Feliciano Manubens Calvet… Por lo menos en esta zona”, indicó Manuel desde la ciudad de Posadas, Misiones, en donde está radicado y a la espera de saber cómo hará para cobrar una suma de dinero que aún no sabe dónde guardar.

Herencia de U$S 225 millones

La herencia fue tasada en 2017 y se calculó en unos 225 millones de dólares. La misma, tras el fallo del magistrado Bustos, será repartida entre varios grupos de beneficiarios. Un 40% del total irá a pagar a los acreedores ya que es la deuda acumulada después de más de dos años de juicio. Otro 35% será dividido en las cinco familias de los hermanos de Manubens Calvet que, según la ley, nunca tuvo hijos, por lo cual la herencia que recibirá Manuel Antonio se explica desde otro lugar.

El correntino negoció una cifra cercana al monto que finalmente percibirá. Y aunque el examen genético oficial dio como resultado que no era hijo del millonario, se especula con que su participación en la herencia fue una forma que hallaron los familiares de Manubens Calvet de destrabar la causa.

La empleada de la estancia

“Yo era pequeño cuando me enteré, nadie iba a inventar algo así, menos la gente en los Esteros del Iberá. Don Juan venía en avión a la estancia Santo Domingo que era de una familia muy rica, de Corrientes, de apellido Patri Cremonte, cordobeses, pero vivían en Corrientes. Mi mamá era empleada de esa estancia, que sigue hoy allí, en los Estaros del Iberá”, dijo en una entrevista con Misiones Online.

“En realidad la Justicia ya había fallado antes, pero aparentemente no era el tiempo… ahora es el tiempo”, sostuvo el hombre, quien dedicó gran parte de su vida a trabajar en la Administración Pública y ahora vive acompañado por sus seres más íntimos: “Una familia valiosa, corajuda”, como la define él, conformada por sus hijos varones y otra hija que ya falleció y fue quien siempre lo acompañó a Córdoba para realizar los trámites judiciales.

Reparto millonario

El diario La Voz reconstruyó que, por una tasación de 2017 y los involucrados en la causa judicial, la herencia se dividió en tres partes luego de un acuerdo entre todos los herederos tras 150 audiencias en los últimos dos años. La gran mayoría de los bienes son propiedades rurales y urbanas. El 40% del patrimonio se destinó para pagar a los acreedores por los costos y gastos acumulados a lo largo de cuatro décadas: abogados de la sucesión, la Caja de Abogados, la tasa de Justicia para el Poder Judicial cordobés, peritos, inventariadores y organismos estatales como la Administración Federal de Ingresos Públicos son los destinatarios de esta porción, que podría calcularse cercana a los 90 millones de dólares.

Familiares de cinco ramas

La segunda parte, aproximadamente el 35% del patrimonio, es lo que les quedará a los herederos familiares más conocidos. Se trata de los descendientes de las cinco ramas familiares correspondientes a los cinco hermanos que tuvo Manubens Calvet. Les corresponden unos 79 millones de dólares.

Los herederos de Margarita Woodhouse, la pareja de Manubens Calvet durante años, con la cual el terrateniente nunca se casó, recibirán 6 millones de dólares. Margarita murió en el 2005.

Otros ganadores son los herederos del abogado y juez porteño José Raúl Whittingslow, que recibirán un 15% de la fortuna gracias a un acuerdo que se hizo en los 80, luego de que el abogado descubriera la estafa detrás de una mujer paraguaya que se había presentado como única heredera, algo que nunca prosperó.

 

 

fuente: infobae

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