Hay pequeños detalles que remiten a Durban 2015. El país y el rival, naturalmente, pero también el mar, el árbitro, un proceso que va por su segundo año creciendo a paso lento y un equipo confiado que quiere trasladar ese crecimiento al resultado. Hay también diferencias: el objetivo final (el Mundial) es a más largo plazo, el equipo está entero y no hay un factor externo que traccione como motivación. La presencia de los Pumas del 65 en las plateas en aquella primera victoria oficial ante los Springboks encendió el fuego sagrado de los Pumas de 2015.

Luego de nueve derrotas seguidas ante equipos del Tier 1, los Pumas de hoy deben encontrar su propia fuente de inspiración. A las 12.05 hora de la Argentina (trasmite ESPN 2), se enfrentan a los Springboks en el Nelson Mandela Bay Stadium de esta ciudad en el inicio del Rugby Championship 2017, el séptimo en su historia, pero el segundo de un proceso para la selección que empezó luego del último Mundial y que hasta aquí se ha encontrado con muchas dificultades.

En su reciente presentación en Buenos Aires, el escritor neozelandés James Kerr, autor de “Legado”, contó cómo los All Blacks habían encontrado inspiración en su ethos, palabra que Aristóteles empleaba para describir el carácter, el espíritu característico de cada uno basado en un sistema de creencias. El propósito que guía cada una de las acciones. En el caso de los All Blacks, estaba en parte ligado a su identidad maorí, que se representaba en el haka. En Durban 2015 fueron las leyendas que 50 años antes habían iniciado la mística de los Pumas.

En sus últimas presentaciones, en junio ante Inglaterra, los Pumas mostraron progresos notables en el juego respecto a lo que había sido un pálido 2016. Sin embargo, todavía no apareció ese extra que se necesita para vencer a un equipo superior. Porque Sudáfrica es superior. No es que haya faltado garra, pero sí la actitud para jugar con el rigor y la precisión que requiere el rugby internacional.

Sudáfrica tiene un estilo de juego que les sienta bien a los Pumas. El que quiera ganar el partido primero deberá imponer rigor con sus forwards, y eso a los argentinos les gusta. Los Springboks, por el contrario, no están acostumbrados a ir para atrás cada vez que los tacklean y, como pasó más de una vez en los enfrentamientos entre ambos, suelen perder la brújula cuando esto ocurre.

Se habló sobremanera de la importancia que el breakdown entraña para ambos equipos, siendo este aspecto del juego el que determina la velocidad del ataque. También del juego con el pie: el que no arriesga no gana, pero el que arriesga mal la va a buscar debajo de los palos.

Para los Pumas, será importante ver qué pueden generar con la defensa. En los momentos en que funcionó contra Inglaterra fue una fuente de tries propios. Los tries de los ingleses, en cambio, no se produjeron tanto por fallas defensivas como por errores propios de manejo o toma de decisión. Los Pumas tendrán que cuidarse de no cometer penales y del maul sudafricano, pero sobre todo deberán evitar los errores no forzados. Ése viene siendo el gran karma.

Sudáfrica, con todo lo bueno que mostró en junio ante Francia y el fulgor de sus nombres propios, a quienes los argentinos conocen de sobra por enfrentarlos asiduamente en el Súper Rugby, no deja de ser un equipo en construcción. Entre los 23 que saldrán hoy a la cancha hay un posible debutante y otros siete jugadores con cinco partidos internacionales o menos. Hay canales que se pueden explotar, como el del 9-10 o las puntas. La estabilidad del scrum, con bajas en el puesto de pilar derecho y un hooker que se destaca más por el juego suelto que por el fijo, está en tela de juicio, máxime cuando se produzcan los cambios.

Por sí solo, este partido no determina nada, pero bien podría marcar el rumbo de los Pumas en el Rugby Championship, el compromiso supremo que tienen este año. Por el conocimiento del rival y por ser el primero, donde hay más posibilidades de sorprender y no hay tanto desgaste, es uno de los partidos apuntados para conseguir la victoria. Aunque no sea ésta el objetivo central, es necesaria para ratificar el rumbo. El último triunfo ante un equipo del Top 10 fue precisamente ante los Springboks, casi un año atrás en Salta.

Como dijo Kerr: “Uno tiene que encontrar su ethos y encolumnarse detrás de esos principios. El resultado llega solo”.

Formaciones

Sudáfrica: Andries Coetzee; Raymond Rhule, Jesse Kriel, Jan Serfontein y Courtnall Skosan; Elton Jantjies y Ross Cronje; Uzair Cassiem, Jaco Kriel y Siya Kolisi; Franco Mostert y Eben Etzebeth (c); Coenie Oosthuizen, Malcolm Marx y Tendai Mtawarira. Entrenador: Allister Coetzee. Suplentes: Bongi Mbonambi, Steven Kitshoff, Trevor Nyakane, Pieter-Steph du Toit, Jean-Luc du Preez, Francois Hougaard, Curwin Bosch y Damian de Allendeo.

Los Pumas: Joaquín Tuculet; Ramiro Moyano, Matías Orlando, Jerónimo de la Fuente y Emiliano Boffelli; Nicolás Sánchez y Martín Landajo; Tomás Lezana, Leonardo Senatore y Pablo Matera; Tomás Lavanini y Guido Petti; Enrique Pieretto, Agustín Creevy (c) y Nahuel Tetaz Chaparro. Entrenador: Daniel Hourcade. Suplentes: Julián Montoya, Lucas Noguera Paz, Ramiro Herrera, Marcos Kremer, Javier Ortega Desio, Tomás Cubelli, Juan Martín Hernández y Matías Moroni.

Estadio: Nelson Mandela Bay Stadium, Port Elizabeth

Árbitro: Romain Poite (Francia)

TV: ESPN 2

Fuente: Canchallena

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