La transformación estructural en Argentina impulsa la necesidad de capacitación específica para cubrir perfiles tecnológicos y técnicos, condición clave para acceder a mejores salarios en sectores estratégicos y productivos emergentes.
El mercado laboral atraviesa una transformación estructural que excede la coyuntura económica inmediata. No se trata únicamente de una fluctuación en las tasas de desempleo, sino de un cambio de paradigma en la naturaleza del trabajo.
Mientras sectores tradicionales pierden peso y puestos históricos quedan obsoletos frente al avance tecnológico, emergen nuevas áreas de servicios y producción que ofrecen remuneraciones competitivas pero se enfrentan a un obstáculo crítico: la escasez de perfiles capacitados para cubrirlos.
El economista Lorenzo Sigaut Gravina de la consultora Equilibra advierte que, si bien existen oportunidades de inserción laboral, estas se concentran mayoritariamente en segmentos de baja calificación. “Hay posibilidades hoy de conseguir empleo, pero de menor calidad. Hay cuentapropismo, apps y demás. Claro que no es lo mismo un empleo formal privado de calidad que otro tipo de ingresos. Es una economía más del ‘rebusque’”, explicó.
Esta situación genera un fenómeno de saturación en ciertos rubros. Sigaut Gravina dijo, por ejemplo, el caso de los choferes de aplicaciones de transporte: “Cada vez hay más oferta de ese trabajo y cada vez rinde menos. Al ser una alternativa a la mano, empieza a entrar más gente ahí y cuanto más oferta hay, cae el precio”.
Desde la visión oficial, el escenario se plantea como una reconfiguración necesaria entre sectores “ganadores” y “perdedores”. El Gobierno reconoce que algunas empresas cerrarán y se perderán puestos ineficientes, apostando a que la inversión se vuelque hacia sectores estratégicos de alta productividad. Sin embargo, este traspaso no es automático.
fuente: infobae


