Actualidad / Política / Noticias. La Municipalidad de San Miguel de Tucumán dio la nota internacional al secuestrar las bicicletas a los niños en la plaza Independencia. La opinión de un especialista en normas viales, el Dr. Jorge Luis Rodríguez Robledo.
Terror psicológico
Escenas propias de una película de terror psicológico fueron las que se vivieron hace unos días en la plaza Independencia, cuando agentes de Tránsito de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, procedieron al secuestro de bicicletas.
Atemorizados, sorprendidos y sin entender lo que sucedía, los niños que circulaban en el principal paseo de la provincia, fueron despojados de sus rodados por los agentes, que responden a las órdenes del Gobierno municipal conducido por Rossana Chahla.
Con la mira en la recaudación
En ese sentido, Diario Cuarto Poder consultó al especialista en asuntos viales, el Dr. Jorge Luis Rodríguez Robledo, quien expresó que “Las ansias recaudatorias llegaron al colmo de secuestrar las bicicletas a los niños en la plaza”.

El letrado consideró excesiva la medida de la repartición que dirige Benjamín Nieva, al señalar que “los niños se encontraban en un espacio público y fueron sorprendidos por el accionar de los agentes de Tránsito en un despliegue llamativo”.
Una medida excesiva
“La medida me parece excesiva cuando en las calles que rodean a la plaza Independencia transitaban motos con exceso de pasajeros, sin casco ni medidas de seguridad, mientras estos niños estaban dentro del perímetro del paseo”, dijo el abogado.

“Otro ejemplo de la inseguridad vial son muchos de los que hacen el servicio de cadetería, quienes pasan semáforos en rojo, no llevan casco o lo llevan mal colocado y su temeridad en el manejo representa un peligro para los demás”, enfatizó.
Un caso testigo
Con respecto a las ansias recaudatorias brindó el ejemplo de un adolescente que circulaba en bicicleta y que se la retuvieron con el pretexto de que había pasado un semáforo en rojo, lo que no era cierto, según afirmó Rodríguez Robledo.
“El chico, de dieciséis años, se puso nervioso y no atinó a argumentar contra los agentes, quienes le retuvieron la bicicleta y la secuestraron. Ahí vamos a las ansias recaudatorias, porque su padre tuvo que pagar 50 mil pesos para recuperarla”, dijo.
El letrado acompañó los comprobantes que le acercó el padre del menor, quien trabaja de portero en un edificio céntrico.



