La Policía de Tucumán desplegó un operativo de control contra los denominados “trapitos” “cuidacoches” y”limpiavidrios”, con el objetivo de prevenir situaciones de extorsión, amenazas y violencia en la vía pública.
El procedimiento se desarrolla en distintos sectores y apunta especialmente a detectar situaciones en las que cuidacoches o personas que limpian parabrisas exijan dinero a conductores mediante intimidaciones, aprietes o actitudes violentas.
La extorsión no es un trabajo
La propia fuerza provincial confirmó el despliegue y difundió un mensaje contundente para explicar el objetivo de los controles: “La extorsión no es un trabajo. No a los trapitos, no a los limpiavidrios violentos y apretadores”.
El foco está puesto particularmente en aquellas situaciones en las que una actividad informal deja de ser voluntaria y se transforma en una exigencia de dinero acompañada de amenazas, intimidaciones o presiones contra automovilistas.
En el caso de los denominados “trapitos”, uno de los puntos bajo observación es el cobro compulsivo por estacionar o dejar un vehículo en determinados sectores de la vía pública.
Los controles buscan evitar que los conductores sean presionados para entregar dinero o que sufran amenazas ante una negativa.
Comportamientos violentos
Desde la Policía aclararon, a través del mensaje difundido públicamente, que el procedimiento está dirigido contra quienes incurren en comportamientos violentos.
El eje de la intervención, por lo tanto, está puesto en prevenir posibles delitos y garantizar la seguridad de conductores, peatones y vecinos.
Los efectivos realizan recorridos y controles para detectar posibles situaciones conflictivas y actuar ante hechos que puedan derivar en amenazas o extorsiones.
“limpiavidrios violentos y apretadores”
La fuerza provincial sintetizó el criterio del operativo con una consigna directa: “La extorsión no es un trabajo”, y agregó expresamente su rechazo a los “trapitos” y “limpiavidrios violentos y apretadores”.
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