Jubilados justicieros, una consecuencia de la falta de justicia

Por Julio Denis* para Diario Cuarto Poder | La Gerusía era uno de los órganos de gobierno de la antigua Esparta. Su creación se atribuye al consejo formado por veintiocho ancianos de sesenta años, más los dos reyes (Esparta estaba gobernada por una diarquía).

Los ancianos en la historia

Sus funciones eran legislativas, y se encargaba de preparar los proyectos que debían someterse a la aprobación de la Apella (asamblea popular).

También se encargaban de sobrellevar los procesos que podían acarrear pena de muerte o pérdida de ciudadanía, e incluso los procesos contra los propios reyes.

Se los consideraba los más sabios porque eran los que tenían más experiencia en decidir la aprobación o no de las leyes. También porque tenían más experiencia en la vida.

Algo similar ocurrió en Roma, el Senado de la Monarquía romana fue una institución política del período monárquico de Roma. La palabra Senado, Senatus, deriva del latín senex, que significa “anciano” y por tanto, Senado significa “consejo de ancianos”.

El caótico presente de los ancianos

Bajo esta evidencia podemos establecer que no se puede forjar una gran nación sin la palabra de quienes más saben, nuestros ancianos.

Lamentablemente en nuestro país, la justicia ha demostrado que la manera libre de interpretar las leyes ha resultado algo nefasto en el cumplimiento del fin primario de este poder.

Hemos sido testigos de jueces que liberan delincuentes con argumentos inverosímiles, delincuentes con informes penitenciarios que contradecían la medida, delincuentes que a las pocas horas volvieron a matar, a violar, a robar…

La pandemia los deja solos y expuestos

Hoy están en el foco del debate nuestros abuelos, quienes a causa de la pandemia están quizás menos acompañados por sus familiares.

Esta situación los hace presas fáciles de una nueva clase de malvivientes, lacras que no respetan la vida, que gatillan sin dudar y que no temen a la justicia.

Ahora bien, ¿Por qué estos delincuentes no le temen a la justicia? ¿Será porque un grupo de jueces se ha preocupado más por los derechos de los delincuentes que los de la víctima?

¿Será porque estos jueces han interpretado la ley como se les antojó? Todos sabemos la respuesta estas preguntas.

El jubilado de Quilmes

El caso de un jubilado en Quilmes fue el detonante, horas después se produjo  otro caso en Mar de Plata de casi iguales características con un jubilado que mató a un ladrón que intentaba robarle.

Jorge Ríos tiene 71 años, es jubilado, una persona que trabajó toda su vida para criar a sus hijos y además les enseñó un oficio como es el de la herrería para que ellos también puedan vivir dignamente como lo hizo él.

En la madrugada cinco delincuentes entran a su casa, lo torturan con un destornillador, Ríos logra tomar su arma y se defiende de un ataque en banda, superado en número y con su vida en riesgo, dispara sobre los malvivientes y remata a uno fuera de la casa.

La interpretación de la Justicia

El fiscal que entiende la causa entiende que esto no se trata de una legítima defensa e imputa al jubilado de homicidio con el agravante de uso de arma de fuego.

Aquí justamente la situación que despierta el repudio generalizado ya que para muchos esa calificación es excesiva debido a la naturaleza del ataque recibido por Ríos y la situación de estrés causado por la tortura.

El fiscal Ariel Rivas, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 1 del Departamento Judicial de Quilmes, entiende que “el ladrón fue baleado en un estado de total indefensión, cuando ya no representaba ningún peligro”.

Deberían haber estado presos

Los delincuentes que ingresaron a la casa de Ríos y le propinaron una brutal golpiza deberían haber estado presos por el crimen de un joven a la salida de un boliche, pero estaban libres, con tobilleras electrónicas, por riesgo al coronavirus, etc…

Para el fiscal eran unos “chicos buenos”, y decidió “caerle con el peso de la ley” al pobre jubilado. Por funcionarios como él es que estos delincuentes estaban libres.

El funcionario tiene un extenso prontuario de causas en las que benefició a ladrones, violadores y homicidas, pero ¿adivinen cuantos procesos de juicio político tiene? Así es, ninguno.

El garantismo judicial

Se tiene que acabar esta forma de analizar las leyes y la manera en la que, cual si fueran una logia, se protege a esta clase de funcionarios, cuya labor está muy alejada del fin que persigue este poder que es la Justicia.

La ley debe ser interpretada de una sola forma y es clara, los “debiera” o “debiese” no significan que existe otra opción de aplicación y esto debe dejar de ser el argumento para que el garantismo judicial siga haciendo escuela en los juzgados.

Cuestiones a modificar

Seguramente habrá cosas que el Ejecutivo deberá modificar, pero si los jueces y fiscales aplicaran las leyes con el principio doctrinario con el que fueron creadas seguramente no tendríamos que ver a un jubilado preso por haber defendido su vida de quienes le propinaron una feroz golpiza.

La Justicia está en deuda con el pueblo y también es nuestra responsabilidad hacer que pague esa deuda, basta de revictimizar a la víctima, a ponerse las pilas y a entender que no están por encima del pueblo, sino debajo de nosotros.

*Columnista

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