Guillermo Luquín en pleno oficio religioso en Lomas de Zamora

Los estudios realizados sobre el cuerpo de Guillermo Luquin revelaron que tuvo cinco lesiones superficiales, pero no se pudo determinar cuál produjo su deceso.

La autopsia al cuerpo del diácono Guillermo Luquin, asesinado el último domingo en su casa de la localidad bonaerense de Temperley, reveló este lunes por la tarde que presentaba un golpe en la cabeza y cinco lesiones superficiales producidas con un arma blanca, una de ellas en el cuello, aunque continuarán los peritajes para determinar cuáles de estas heridas le provocaron la muerte, informaron fuentes judiciales.

El estudio fue realizado en la morgue judicial de Lomas de Zamora, ubicada en los tribunales de Banfield, en el cruce de Larroque y Camino Negro.

En primer término, médicos del Servicio de Atención Médico de Emergencias (SAME) confirmaron que el clérigo presentaba al menos una herida cortante en el cuello, que le habría provocado la muerte.

Sin embargo, en una revisión posterior de Policía Científica se estableció que la víctima tenía varios politraumatismos en la cabeza y cinco lesiones punzocortantes, una de ellas que le afectó la carótida y que se cree fue la herida que le provocó la muerte.

Además, estimaron una data de muerte de unas 12 horas antes al hallazgo del cadáver.

En tanto, los investigadores determinaron que el resto de la vivienda estaba ordenado y limpio, y que sólo faltaba el teléfono celular de Luquin, por lo que descartan el móvil del robo.

Mientras que en la mesa de la cocina hallaron una botella de gaseosa y dos vasos servidos, de los que los peritos levantaron seis huellas dactilares para su posterior cotejo.

Ya se mandaron a peritar esas seis muestras, que van a permitir avanzar en la identificación de la o las personas que estaban con Luquín al momento del crimen.

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