piquetes

Milei planteó en su primer discurso su decisión de cambiar de raíz la política social. Las ministras Bullrich y Pettovello fueron las encargadas de llevar a la práctica esa definición. El Gobierno enfrentará un test clave con la marcha a Plaza de Mayo convocada por la izquierda. Qué dijo Cristina Kirchner.

Son más de 25 años de cultura piquetera. Pero poco quedó de lo que se inició a mediados de los ‘90, cuando surgieron en la meseta patagónica los primeros cortes como reacción improvisada y espontánea ante el hambre y el desempleo en Cutral Co y Plaza Huincul. Se originó desde ahí un fenómeno social que se convirtió en político y que instauró una cultura surgida de grupos partidizados que vienen articulando de manera privada planes y recursos para asistir a los más pobres. Una cultura que terminó siendo reconocida y alimentada por un Estado que desde hace más de 20 años vienen manejando la asistencia social con las mismas caras y los mismos jefes. “Si Evita viviera”, exclamó una vez Cristina Kirchner, cuando el Movimiento Evita de Emilio Pérsico la cuestionaba políticamente a ella.

 

Este exordio impreciso y apretado sirve para introducir una de las dos ideas más potentes y cardinales que pronunció Javier Milei en el discurso inaugural de su Presidencia. Dos axiomas que, claro, no necesitan explicación y que se viralizaron rápidamente hasta convertirse en meme y chiste de ocasión. “No hay plata”, fue el primero y que ordenó la política económica. “El que corta no cobra”, fue la segunda que frase que fue rápidamente entendida por todos, sobre todo por aquellos a quienes fue dirigida: los jefes piqueteros, que ocupan un lugar central en esa subcultura hija de años de estancamiento económico y angustiante deterioro social.

 

Ambas ideas serán puestas a prueba este miércoles. El “no hay plata”, con el mega DNU de las desregulaciones económicas que tiene previsto explicar Milei en cadena nacional. Y “el que corta no cobra”, por la ofensiva piquetera que desde la primera hora se pondrá en marcha para intentar doblegar al presidente y las dos ministras que llevaron a la práctica esa decisión.

 

La influyente Sandra Pettovello, de Capital Humano, anunció dos medidas que son claves en esta disputa: la confirmación de que les serán retirados los planes sociales a aquellos que corten el tránsito con los piqueteros que organizaron la marcha a Plaza de Mayo; y que ahora ninguna organización que intermedia los subsidios tendrá la facultad de certificar la prestación de un servicio. Se les retiró con una simple resolución el principal poder que tenían los jefes piqueteros y que les servía para obligar a participar de movilizaciones, sentadas y acampes, como los muchos que se vieron en la Avenida 9 de Julio.

La otra, que tendrá un rol decisivo en toda la jornada de hoy, es la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que anunció un protocolo antipiquetes, para garantizar que se respete la libertad de tránsito. Es una medida que sacude parte de la cultura piquetera que se naturalizó en la Argentina en las últimas décadas, que supone que el derecho de protesta es superior a todos los demás derechos, sean de ejercer industria lícita, trabajar, de enseñar y aprender, de curar y ser curado, de hacer un trámite o simplemente de caminar sin tener que esquivar neumáticos prendidos fuego.

En el protocolo se establece claramente que la Policía, la Prefectura o la Gendarmería que actúe ante manifestaciones que impiden la libre circulación o que se realicen portando palos o tengan el rostro cubierto o haya encapuchados podrán “emplear la fuerza suficiente, que será graduada en función de la resistencia”. Además, se prohíbe la presencia de niños y bebes en las marchas, siendo responsables los padres y tutores.

Ambas ministras, que pusieron en papel y en decisiones prácticas el axioma “el que corta no cobra”, fueron el blanco principal de las organizaciones piqueteras, que presentaron recursos ante la Justicia para revertir esas medidas -que fueron desestimados rápidamente por los tribunales- y ratificaron que van a marchar más allá de que puedan poner en riesgo a quienes dicen representar y que puedan ser.

La ministra Bullrich estuvo todo el martes organizando junto a los jefes de la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura para organizar en coordinación con la Policía de la Ciudad, que encabeza Diego Kravetz, el operativo y el despliegue para disuadir a los manifestantes e impedir que la movilización llegue hasta el punto final que es la Casa Rosada.

Se trata de una acción que demandará una sintonía fina entre los uniformados y las autoridades políticas, que deberán graduar la acción para garantizar la libertad de circulación y al mismo tiempo evitar incidentes o que haya lesionados o víctimas. Las organizaciones piqueteras, sobre todo el Polo Obrero y una fracción disidente de Barrios de Pie, recibieron el apoyo de partidos políticos de izquierda y de sindicatos combativos y también un guiño de la propia Cristina Kirchner, que difundió un video por sus redes sociales.

De Cristina

 “No puede ser que 10 personas te corten una calle, por más razones entendibles que tengan, y no pase nada”, decía Cristina sobre los cortes. Era el 1° de marzo de 2014, durante la apertura de la Asamblea Legislativa.

Todo el mundo tiene derecho a protestar, pero no cortando las calles, impidiendo que la gente vaya a trabajar, y complicándole la vida al otro. Creo que vamos a tener que legislar sobre una norma de respeto y convivencia urbana”, proponía en ese entonces la presidenta Cristina Kirchner. “Nosotros vamos a tener que legislar y, sobre todo, la Justicia tiene que actuar ante estos casos porque no podemos solos organizar las cosas”, planteó.

Y agregó hace casi diez años: “Aunque en economía pensemos en las antípodas, aunque no estemos de acuerdo con YPF, aunque no estemos de acuerdo en nada, por favor en el respeto a los ciudadanos, pongámonos de acuerdo de una buena vez por todas, no les pido otra cosa”. Los kirchneristas aplaudieron esas palabras. Y los opositores también.

fuente: infobae

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