El poder adquisitivo de los consumidores alcanzó niveles de deterioro sin precedentes, obligando a los hogares a restringir sus gastos incluso en bienes básicos y a relegar la compra de productos de mayor valor agregado. El impacto se evidenció con claridad en diciembre, un mes históricamente impulsado por las fiestas y el cobro del aguinaldo, que esta vez no logró revertir la debilidad del consumo.
Etapa crítica
Así lo señaló Héctor Viñuales, presidente de la Federación Económica de Tucumán (FET), quien describió al comercio regional en una etapa crítica de transformación estructural. Según explicó, la caída persistente de las ventas, el avance del comercio digital y la elevada presión fiscal están modificando profundamente el mapa comercial de la provincia. “En general, hay una gran transformación y hay reacciones”, sostuvo el dirigente empresario.
Desde la entidad aseguraron que el diagnóstico surge de un análisis exhaustivo realizado en mesas de trabajo que reúnen a representantes de comercios tanto del área metropolitana como del interior, con participación de empresarios de Monteros, Concepción, San Miguel de Tucumán y Aguilares.
Centros comerciales a cielo abierto
En esos espacios, la federación delineó algunas respuestas para enfrentar el escenario adverso. Una de las principales iniciativas consiste en el desarrollo de centros comerciales a cielo abierto, mediante la reconversión de galerías tradicionales en paseos peatonales o semipeatonales destinados a mejorar la experiencia de compra y aumentar la afluencia de público.
Sin embargo, estas estrategias locales chocan con un fenómeno que crece a escala global: la expansión del comercio electrónico proveniente de Asia.
Viñuales advirtió que las grandes plataformas virtuales ofrecen precios notablemente más bajos, lo que genera una ventaja directa para el consumidor pero coloca en una posición de marcada desventaja al comercio tradicional. En algunos sectores del Gobierno nacional, comentó, circula la hipótesis optimista de que el ahorro derivado de comprar productos más baratos en el exterior podría luego dinamizar otros segmentos de la economía. La FET, no obstante, adopta una postura más prudente frente a esa visión.
El tema del empleo
El titular de la federación remarcó que no se puede hablar de crecimiento económico genuino si no se sostiene el empleo, y subrayó que el incremento de la pobreza está asociado a la caída del trabajo privado.
De acuerdo con datos propios de la entidad, esta relación se verifica de manera constante. Por ello, la organización concentra esfuerzos en sostener el entramado comercial local, particularmente en plazas como Concepción, Monteros y la capital tucumana, al considerar al comercio como un generador clave de puestos de trabajo directos.
En esa línea, Viñuales fue enfático: “más allá de las explicaciones de cualquier gobierno o de cualquier funcionario de turno, nosotros estamos convencidos de que la mejor manera de crecer es cuando hay más empleo”.
La estructura de costos
El dirigente identificó que el núcleo del problema reside en la estructura de costos que enfrentan los negocios locales. A su entender, la carga impositiva y los costos laborales, previsionales y financieros constituyen una “mochila” que deja a los comerciantes fuera de competencia frente a productos importados, especialmente del mercado asiático. “Claramente no podemos seguir con los mismos costos, ya sea laborales, previsionales, financieros e impositivos, que son superiores a las existentes en mercados competidores”, afirmó.
Para ilustrar la situación, mencionó el caso de la firma CaroCuore, que produce en Argentina y comercializa sus prendas tanto en el mercado local como en Chile.
Según explicó, una misma prenda fabricada en el país resulta más barata en el mercado chileno debido a la menor carga tributaria y a menores aportes patronales, lo que, a su juicio, demuestra que el empresariado argentino no carece de capacidad productiva sino de un esquema impositivo competitivo.
Viñuales también marcó diferencias estructurales con los países asiáticos, donde —según sostuvo— los costos laborales son mínimos y muchas veces participan integrantes de las mismas familias en los procesos productivos, lo que contrasta con el sistema local que contempla derechos laborales, cobertura de salud y beneficios sociales para los trabajadores.
Frente a este escenario de competencia global, el titular de la FET advirtió que se requieren reformas profundas para equilibrar el terreno de juego. De no producirse una reducción significativa y realista de los costos que afrontan los comercios, alertó, el sector continuará perdiendo espacio en el mercado, con el consiguiente impacto sobre el empleo y la actividad económica provincial.


