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Por Fabián Seidán para Diario Cuarto Poder | A pesar del enorme despliegue de asistencialismo hacia los sectores más desfavorecidos de la sociedad la pobreza e indigencia no mermaron, al contrario, aumentaron. Hoy el país necesita un golpe de timón, medidas osadas y valientes, para genera condiciones que permitan reactivar la economía, el consumo y el empleo post-pandemia.

La crisis económica-laboral que venía de arrastre de 2018 y que se agudizó durante este 2020 de la mano de la pandemia del coronavirus y la extensa cuarentena, no hizo otra cosa que patear hacia arriba el tablero de todos los índices económicos: inflación, desempleo, pobreza, indigencia; etc. De ahí que el gobierno nacional decidiera salir en socorro de los sectores más desprotegidos de la sociedad, con distintos tipos de ayuda como el IFE, ATP, y la ampliación de los montos de las AUH.

Pero sólo e trataron de medidas paliativas que si bien ayudaron en su momento, a la larga dejaron de ser eficientes y terminaron generando mayor desigualdades.

Un informe de la consultora IDESA fue claro al respecto: la desigualdad aumentó porque la pérdida de empleos no se compensa con ayuda social. Y menos si la ayuda abarcó a trabajadores de clase media baja, que pasaron de salarios de 35 mil pesos en promedio a cobrar entre 10 mil y 17 mil pesos.

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Los planes nunca reemplazarán los empleos genuinos.

Planes vs empleos

El actual gobierno se fijó como meta reducir la desigualdad entre las clases sociales y por eso cuando asumió puso en ejecución el Plan Argentina contra el Hambre con el cual se buscaba garantizar el acceso a la Canasta Básica Alimentaria. Luego, en el marco de la pandemia, hubo una masiva distribución de otras ayudas asistenciales como adicionales sobre la Asignación Universal por Hijo y las tarjetas alimentarias y la creación del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Igual la desigualdad y la pobreza aumentaron.

Antes de la crisis, por cada indigente que trabajaba, había 2,6 que no trabajaban y ahora por cada uno que trabaja hay 4,5 que no generan ingresos laborales. Antes de la crisis, por cada persona indigente con ayuda social había 1 que no recibía ayuda; ahora, por cada persona asistida, hay 2 que no reciben ayuda social.

Las ayudas asistenciales están lejos de reemplazar la pérdida de empleos. Los hogares que en el 3º trimestre del 2020 están en la indigencia son aquellos que los generadores de ingresos perdieron sus empleos y tienen muchos miembros que alimentar.

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Cada vez más gente busca empleos.

Hogares pobres

La indigencia es la última fase de degradación de la pobreza. Hogares que no les alcanza ni para comer. La solución de fondo pasa por estimular a las empresas a generar más empleos de razonable productividad.

En ese sentido, cabe preguntarse si el sector empresario-comercial-de servicio, industrial y productivo está listo para volver a generar empleo en el país. Por lo pronto, muchos se quejan de las fuertes cargas tributarias, la doble y triple imposición impositiva, los desactualizados convenios colectivos de trabajo y la poca accesibilidad al crédito. Factores indispensables que el Gobierno debe comenzar a trabajar para generar las condiciones que hagan atractivo el mercado.

Chau IFE y ATP; hola (¿?)

Ya se sabe que se acabaron los fondos para seguir desarrollando la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), pero para contener a los sectores de menos recursos seguirán la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la asignación por Embarazo (AUE); y se sumarán más personas a la Tarjeta Alimentar y niños a la AUH.

Números de la pandemia

El impacto de la pandemia y de la cuarentena fue tal que en el país cerraron más de 90.000 comercios minoristas. Ese número de cierres involucra la pérdida de 185.300 empleos.

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La gente necesita volver a trabajar.

Un informe difundido por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, basado en un relevamiento sobre 5.760 hogares entre julio y octubre últimos, muestra que quienes en 2019 tenían empleo (asalariados registrados y cuentapropistas), el 74,1% lo mantuvo este año, mientras que el 18,6% pasó a tener un empleo precario y sin continuidad; otro 1,3% pasó a un sub-empleo inestable (personas ocupadas en tareas temporarias de bajos ingresos), y un 6,1% quedó desempleado.

El futuro cercano

Los analistas económicos no son muy optimistas sobre el mercado laboral argentino 2021. En otras palabras, no creen que cambie mucho el escenario de hoy respecto a los próximos meses. Sin embargo, sí creen que podría haber una oportunidad para el “trabajo informal”, lo que significaría un alivio para muchas familias que ingresaron al nivel de pobreza e indigencia este año, porque aunque sea un trabajo informal, es mejor que un programa social.

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