“Vimos que en el postoperatorio tuvo algunos episodios de confusión que asociamos a un cuadro de abstinencia, La idea, en línea con los médicos de terapia, es hacer un tratamiento de este cuadro de abstinencia. Creemos que esto va a durar unos cuantos días”, explicó Leopoldo Luque, médico personal de Diego Maradona.

“Estamos todos de acuerdo para hacerlo, y lo vamos a hacer, es lo mejor para Diego. Esta es una oportunidad muy grande para hacer lo mejor para Diego; lo que todos queremos y pensamos. Él está de acuerdo”.

El segundo parte médico

La frase de Leopoldo Luque, médico personal de Maradona, pronunciada durante el segundo parte del jueves, que duró apenas un minuto y medio, no surgió espontáneamente. Se construyó a lo largo de un día intenso, a partir del diálogo con los especialistas que lo acompañan, una interconsulta ilustre y el contacto con quienes están cerca del astro, de flamantes 60 años. Se sustentó a partir de lo que vio, percibió y escuchó desde que finalizó la operación mediante la cual evacuó el hematoma detectado en la cabeza de Pelusa.

Alcohol y psicofármacos

La decisión del equipo médico que encabeza el neurocirujano de extender la internación del Diez para encarar un tratamiento contra la abstinencia (vinculada con el consumo de alcohol y con algunos de los psicofármacos que tenía prescriptos) tuvo un detrás de escena elaborado a partir de los síntomas, de los antecedentes y de la urgencia de darle un corte a los malos hábitos.

“Se acabaron las medias tintas. Se tiene que cortar el ‘sí, Diego’”, indicaron cerca del ex capitán de la Selección respecto de lo que demanda el momento. Y la salud del paciente. Al aludir a los “episodios de confusión”, el neurocirujano, de 38 años, apuntó a lo sucedido este mediodía, cuando el Diez se plantó en la idea de abandonar la internación sin el alta, a apenas 48 horas de pasar por el quirófano y a 24 de que le quitaran el drenaje.

Diego es Diego

En su habitación estaban Maxi Pomargo (cuñado de Morla y quien lo acompaña en el día a día) y Johny Espósito (su sobrino), cuando Diego explotó en horas de mediodía: “Yo me voy de acá”, avisó. “Me quiero ir a mi casa”, enfatizó. Cuando Luque entró al cuarto lo encontró de pie, pidiendo la ropa de calle y ya se había quitado la sonda.

Con paciencia, el doctor se sentó junto a la cama y se dispuso a explicarle que, si se iba de la clínica, lo hacía bajo su responsabilidad. Y en una conversación que duró cerca de una hora enumeró las complicaciones que podría plantear el traslado a su hogar en el barrio privado Campos de Roca, ubicado en la localidad de Brandsen.

fuente: infobae

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