De nerviosismos, bolsos y extracciones totales de la cuenta bancaria

-¡¡¡Eduard querido!!! ¿Qué hace con ese camiòn de caudales estacionado al lado de su mesa? ¿Y esa perinola? ¿La trajo para que juguemos?
-Déjese de tantas preguntas y examine esta perinola para ver qué le encuentra de extraña…
-Ajá, pillín, en todas sus caras dice: “saca todo”. ¿Usted quería hacerme trampa?
-No, simplemente le quería contar un chisme, mi estimado amigo.
-¿Qué chisme?
-Un ex delegado comunal hizo una extracción de dinero que tenía depositado en el Banco del Tucumán.
-¿Cuándo?
-Hoy.
-¿Y quién es ese ex delegado?
-Un muchacho que me dijeron que por estos días anda muy nervioso.
-¿En serio?
-Sipi.
-¿Quién es ese ex delegado y por qué anda nervioso, Eduard?
-Es un tal “Chicho”…
-¿Chicho? Pero ese más que nombre es un apodo.
-Sipi.
-Por casualidad, ¿No es de la zona Este este muchacho?
-Sipi.
-¿Y tiene a su mujer de delegada en este momento?
-Sipi.
-Pero ¿por qué tanta alaraca por una simple extracción bancaria?
-Porque, como en la perinola que tiene en la mano, “sacó todo”.
-¿Todo?
-Sipi.
-¿Y fue un trámite sencillo?
-Necesitó la colaboración de ocho personas, para acarrear los bolsos con plata.
-¿En serio?
-Eso fue lo que me contaron.
-Hoy está más picante que nunca, Eduard.
-A propósito, tengo seco el garguero, así que se podría pagar una cervecita bien helada.
-¡Tiene razón! A mi también se me antoja.
-Y si viene acompañada por una picadita, le aseguro que no me ofendería.
-¿Usted se cree que soy Chicho?
-Deje de llorar y haga el pedido…
-¡¡¡Ya me jodió de nuevo!!!

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