Letras de Fuego / Entrevista / Por Manuel Ernesto Rivas* Una charla con David Gabriel Gatica es bucear en las profundidades de conceptos en los cuales no nos detenemos en la parafernalia de la modernidad. Aprovechemos sus palabras para un freno necesario y meditemos.
Manuel Ernesto Rivas (MER): —¿Cuál es la feria o el encuentro literario que más te impactó? ¿Por qué?
David Gabriel Gatica (DGG): —De los encuentros literarios el que más me impactó fue el de Las Talitas (y allí obviamente tengo que felicitarte a vos Manuel que fuiste el director de toda esa orquesta magnífica). Me impresionó muy bien la organización, el respeto y la calidez a los participantes, la diversidad, el hecho de dar espacio a otras artes como la pintura, la fotografía y la música, de abrirse a la comunidad educativa y de plegarse a bellos y significativos proyectos para la comunidad como es el de los Bosques de Poesía. Todo lo cual habla de apertura mental, de receptividad, de las ganas de generar vida cultural más allá del papel, de empujarnos a los escritores a que los encuentros no sean un soliloquio.

Y de las ferias del libro del país rescato la Feria del libro de La Rioja (la cual lamentablemente este año no se pudo hacer justamente por la crisis que padecemos aún más en La Rioja debido al enfrentamiento Nación – Provincia) la cual fue calificada por eminentes visitantes (Pedro Barcia por ejemplo) como una de las mejores ferias del país. La Feria del libro fue una idea que mi padre les sugirió a los funcionarios de Cultura, apenas comenzado el siglo, y la misma fue creciendo y perfeccionándose de modo exponencial en cada año, regalándonos encuentros memorables que sería muy largo de detallar.
MER: —¿Cuáles fueron las experiencias en los diversos encuentros literarios?
DGG: —Mi experiencia es siempre positiva por el hecho de que nunca tengo expectativas desmedidas. Creo que un escritor debe ir a los encuentros buscando la conexión y la comunicación con la gente por, sobre todo, sea mucha o poca, y en cualquier circunstancia que se genere en el lugar por humilde que sea. Elijo no criticar y quedarme con los momentos cálidos vividos que siempre se producen. Porque uno que llega de afuera ignora cuánto esfuerzo requirió todo el espacio que se le está brindado. Si uno camina con el ego por delante nada le va a satisfacer y todo va a ser desencuentro en su vida, más allá incluso del ámbito cultural.
MER: —¿Qué satisfacciones te dio tu reciente libro?
DGG: —Mi libro gracias a Dios me ha dado muchas satisfacciones. El sólo hecho de viajar ya es una satisfacción. Pero si además te encontrás con gente que, aún habiendo pasado años de su publicación, te comenta que le gustó, que lo inspiró para hacer una canción, etcétera, eso lo deja más tranquilo a uno de que está haciendo un trabajo digno y que le sirve al otro. Me dio mucha alegría que dos profesores de secundario (uno de filosofía y otro de pintura) les dieron a sus alumnos mi libro de poesía y con eso los chicos realizaron creaciones y devoluciones maravillosas.
MER: —¿En qué proyecto trabajas?
DGG: —Hace mucho, desde el año 1997, que investigo sobre la vida del más importante escritor que tuvimos en La Rioja que fue Daniel Moyano. Mi idea es concluir en este año que comienza con su biografía.
Estos últimos meses me demoró más de lo que pensaba la realización de un artículo que me pidieron sobre Oesterheld, el autor de “El Eternauta”. Si bien lo leí bastante, ignoraba que su producción había sido tan cuantiosa y que en su vida había muchas aristas tan diversas e incluso polémicas. Nuestro país ha dado los guionistas de historietas con mayor calidad literaria del mundo – como Robin Wood, Quino, Fontanarosa, Caloi, Oesterheld, Ray Collins, Ricardo Ferrari entre otros- y ese pasado debe ser rescatado y reeditado en bien de la lectura placentera.
MER: —¿Qué consejo le diría a quienes están comenzado con la escritura?
DGG: —Tres consejos: el primero es que lea mucho y de todo, no sólo literatura. La lectura es el fertilizante mayor del lenguaje y de las ideas. Y además si uno no lee se cree que está descubriendo América.
El segundo consejo es la relectura. Es decir, que a la primera lectura por placer siga una segunda lectura de análisis, como un relojero que recién empieza su oficio y desarma los relojes construidos por grandes creadores para saber que ingeniería hay detrás de la magia.
Y por último que practique la humildad. No me refiero a la humildad profesional de los políticos sino a la humildad como actitud profunda de aprendizaje y de freno del ego. Eso le ayudará no sólo a aprender sino a no dejar nunca de evolucionar como escritor y como persona, a ser sanamente autocrítico, a quitarse el corset de los prejuicios, a no andar buscando medallas inmerecidas sino a preocuparse por dejar un arte profundo y coherente, a no negarle a nadie la posibilidad de sorprendernos y sobre todo a honrar a las palabras, esos “milagros” como las llama Daniel Moyano.
MER: —¿Por qué elegiste cultivar los aforismos?
DGG: —Creo que uno no elige los géneros sino que los géneros lo eligen a uno. Hay cosas que ya vienen dadas en las características de las personas, más allá de la voluntad y la elección. Hay cosas en que uno da la talla y otras que no. Ni Messi podría ser Michael Jordan ni viceversa. A mí me hubiera gustado escribir historietas pero lamentablemente no tengo la tremenda imaginación de un Robin Wood. Se necesita además para la historieta ser muy veloz para crear y yo por el contrario soy muy perfeccionista y me demoro mucho en escribir y corregir. Por eso elijo las formas breves como el aforismo, la poesía y también la crónica periodística cultural.
En mi caso particular tengo la tendencia natural al análisis de todo, y el aforismo me atrajo desde niño por la capacidad de síntesis que tiene y por la posibilidad de trasmitir experiencia de vida.
MER: —¿Cuáles son los caminos temáticos y estéticos que te gusta transitar en tu escritura?
DGG: —En aforismos me interesan absolutamente todos los temas humanos. Tengo más de 2000 aforismos y 3 libros inéditos que he dividido en índices de aproximadamente 90 temas (El tiempo, el desamor, el fanatismo, la memoria, la guerra, los apegos, etcétera).
Con respecto a mi poesía, si bien de muy joven estaba influenciado en lo estético por el estilo sencillista de Mario Benedetti y de Francisco Luis Bernárdez, pasados los 25 años me propuse lograr un estilo propio y para ello construí una poesía más de ideas y menos de sentimientos, usando el aforismo en los versos. Incluso inventé una especie de género propio (del cual solo escribí solamente uno por ser muy trabajoso) al cual llamé “Poeforismo”. Consiste en un poema construido absolutamente de principio a fin sólo con aforismos.
También escribo algo que llamo “Aforicuentos”, son una mezcla de microcuentos y aforismos. Es una narración de no más de una oración, pero en la cual se advierte un aprendizaje, una reflexión o una experiencia vital.
Y en cuanto a lo temático de mi poesía tiene que ver con los sucesos que uno vive o que observa en la sociedad. Es cualquier tema que me llegue de modo muy intenso y vital al momento de crear la idea (la soledad, la marginacion, la mediocridad, el amor imposible, la esperanza, el martirio, el servicio, la tortura, etcétera).
MER: —¿Qué cosas te conmueven?
DGG: —Me conmueve el amor, me tranquiliza la naturaleza, me intriga Dios, me fascina el saber, me apasiona la vida, me iluminan las mentes claras, me reconforta la amistad, me repele la violencia y la crueldad, desprecio la brutalidad y la estafa con los inocentes, me da asco la manipulación y la soberbia en la política. Y admiro la inteligencia en cualquier campo, sea artístico o no, que nos brinde cosas nobles.
MER: —¿Qué falta en la gestión cultural para aquellos que eligen la escritura?
DGG: —Creo que en cada provincia debería existir una ley de mecenazgo de los libros como existe acá en La Rioja. Creo además que debería intentar relacionarse a los escritores con su propia comunidad educativa en primer incluyendo a los escritores más sobresalientes en toda la currícula educativa. Y posteriormente organizar actividades en los colegios y universidades, talleres, encuentros, coloquios públicos, entrevistas, antologías de distribución gratuita, documentales, librerías especializadas en literatura de la región, fomentar y publicar tesis de estudio sobre la literatura de su provincia.
También crear programas con contenidos audiovisuales de difusión permanente acerca de los escritores tanto clásicos como contemporáneos, de su provincia y de todo el país.
MER: —¿Cómo pueden lograr más visibilidad los escritores de la región?
DGG: —A nivel individual cada escritor debe defender a sus libros en cada espacio que pueda llegar o que pueda crear según sus posibilidades.
Y a nivel general hay que crear túneles de difusión entre las provincias, ya sea a través de encuentros regionales presenciales o aprovechando las posibilidades de la tecnología actual. A nivel masivo hoy todo pasa por las redes digitales, así que hay que ver la manera de crear contenidos que sean atractivos e incluyentes. Hay que coordinar entre las áreas de cultura de las provincias para hacer difusiones compartidas de libros y escritores. Nos quejamos de que en Argentina sólo conocemos a nivel masivo o escolar a los escritores porteños, pero tampoco conocemos a escritores de las provincias vecinas. En La Rioja no se difunde la obra de Jorge Leónidas Escudero de San Juan, ni la de Luis Franco de Catamarca, ni en Tucumán la de Ariel Ferraro de La Rioja y así con todo. Sólo una elite erudita conoce los escritores de las provincias vecinas.
MER: —¿Cómo analizas el ámbito literario riojano?
DGG: —Sería demasiado largo analizar la literatura riojana y todos sus nombres históricos y actuales. Sólo diré brevemente que se ha diversificado en su temática y estilos a lo largo de tres siglos. De ser al principio una literatura paisajística y nativista, muy afín al folklore regional, fue ampliando su contenido hacia temas y formas más universales, menos rurales y más urbanas. Cosa que no necesariamente significó siempre mayor calidad literaria. La calidad no depende de donde se pone la mirada ni de qué materiales emplea para su obra sino simplemente del talento del autor.
En los últimos años la cuentística es mayoritariamente de temáticas citadinas más afín a temáticas ya tratadas por el rock como la soledad y la alienación urbanas, la violencia, los abusos, el nihilismo, etcétera. El paisaje y las costumbres sólo han permanecido en algunas canciones folklóricas, porque incluso el folklore ha pasado a retratar cuadros de costumbres pero ya en la ciudad.
Históricamente nuestra provincia ha tenido escritores de real valía que le mereció proyección internacional como el caso de Joaquín V. González, Ariel Ferraro, Daniel Moyano, Mario Paoletti y Héctor David Gatica.
MER: —¿Qué sensaciones te deja este año que culmina?
DGG: —Tanto el 2024 como el 25 me dejaron una sensación ambivalente. Por un lado en lo personal han sido los mejores fines de año de mi vida porque encontré un amor, una mujer maravillosa que me da paz, acompañamiento y un amor muy profundo e intenso. Lo cual es un regalo inestimable de la vida.
Pero desde una conciencia social – que siempre trato de tener despierta investigando todos los días sobre eso que llamamos realidad y no es más que un inmenso castillo de ficciones – me da tristeza y agobio ver la decadencia, la incertidumbre y la pobreza que se ha abatido sobre nuestro país. Es todo un proceso que lleva décadas pero que se ha agudizado en estos dos últimos años.
En las últimas décadas los políticos han dividido a la sociedad argentina en dos extremos, a través de la manipulación y la inyección de odio o rechazo. El adversario ha pasado a ser el enemigo. Si bien el tema de la manipulación es también un proceso global, en el que las personas quedan aisladas en su burbuja de algoritmos y en sus sesgos cognitivos, acá está más exacerbado por las pasiones e intereses locales. La gente no busca comprobar la información sino confirmar su prejuicio previo. Escucha a los comunicadores que le refuercen su ideología previa y se niega con fervor y hasta bronca a escuchar voces críticas. Y sin darse cuenta se dejan manipular como niños. Relato mata a datos, contrariamente a lo que se dice. El resultado es no votar personas probadamente idóneas, sino tan solo al caudillo que le asegure eliminar a la facción contraria. Se ha perdido la moderación y la reflexión, el pensamiento científico va siendo reemplazado por las teorías conspirativas. El terraplanismo también existe en la política. Los llamados “cabezas de termo” existieron siempre, pero ahora a la autoceguera se ha sumado la crueldad. Mientras no eduquemos a las nuevas generaciones acerca de cómo funcionan los sesgos cognitivos, sobre todo desde el poder, mientras tengamos miedo a abrazar el sentido crítico y el sano intercambio de visiones, el péndulo de crisis argentinas se va seguir repitiendo. Como bien lo dijo Daniel Moyano: “El poder es una ilusión”.
*Fundador y director de Diario Cuarto Poder y Letras de Fuego Ediciones. Profesor en Letras e Historia. Periodista, gestor cultural y escritor.

