Daniel Posse con un ejemplar de "Territorios" en la mano.
Letras de Fuego / Entrevista / Por Nicasio Rodríguez*. La presentación de “Territorios” despertó expectativa en el ámbito literario. Charlamos con uno de sus autores, Daniel Posse, con quien exploramos esa geografía ficcional concretada en la colección Binomios Narrativos.

Nicasio Rodríguez (NR): —¿En qué consisten estos “Territorios” que proponen con Manuel Rivas en lo literario?
Daniel Posse (DP): —Estos ”Territorios” que proponemos con Manuel Rivas son los que nos rodean, en los que estamos insertos. Son esos paisajes en los que convivimos, y transitamos, y que quizás no los notamos porque estamos investidos en una ceguera profunda, y el efecto de esto es no percibir eso que nos somete, que nos atraviesa, y lo que nos depara. Eso que vivimos en lo cotidiano, eso que nos hace sentir que poseemos un sentido de pertenencia no consciente, con ese margen, con esa periferia, que para nosotros es el centro, ese mapa donde la tragedia y la sobrevivencia está contenida, esta desgarrada. Esos “Territorios” que no solo son el paisaje y el contexto, sino que son los cuerpos, los destinos, las emociones, la precariedad, el ostracismo. En esos territorios, las vidas, los destinos, hacen que los cuerpos se transformen en una moneda de cambio, que lleva consigo la ingenuidad, la diáspora y la crueldad, como una sinonimia de lo cotidiano.
N.R.: —¿Cómo han manejado los egos para dar forma definitiva a este libro?
D.P.: —Ambos coincidimos en que los egos son necesarios para el proceso creativo, pero también es esencial domarlo, disciplinarlo y entender en ese tarea que, si lo dejas cegarte, esa ceguera se vuelve destructiva hasta para el mismo proceso creativo. Lo que ayudó en especial es que ninguno de los dos tiene complejo de divo y que la soberbia, que es un pecado capital que acompaña a muchos poetas y escritores, como lo es la vanidad, no palpitan en nuestros egos y actos, por lo tanto, aceptamos siempre la crítica, la buena crítica y estamos convencidos que te ayuda crecer. Además, los dos tenemos la costumbre de trabajar los textos de forma constante. Los dos nos escuchamos mucho y en ese escuchar el humor y la risa son elementos esenciales y cotidianos.
N.R.: —¿Cómo se fue construyendo “Territorios”?
D.P.: —Se fue construyendo desde un proceso que ya teníamos, porque con Manuel siempre intercambiamos textos, nos criticamos, nos reímos, nos sugerimos. Esto lo hacemos desde hace años. En ese camino tachamos, borramos, modificamos, a partir de allí la selección de los textos fue algo individual en un principio, luego hicimos la selección, pero con la apertura mental de escuchar al otro y su crítica. Ni siquiera hizo falta definir de qué debían hablar estos textos. Al final entendimos que existía una sincronicidad, que iba más allá de los estilos, en los que escribimos, que todos los textos hablaban de un mapa, de un territorio, que estamos insertos en el mismo y que hablamos de ese espacio en todos los sentidos. Creo que ese sentido de pertenencia, en el caso de Manuel, desde donde habita en lo cotidiano, en mi caso, desde el desarraigo, nos empujan a decir y contar desde un lugar, en el que la observación se vuelve carne.
N.R: —Cuesta creer que no hubo ningún desencuentro…
D.P: —Puede ser, luego de esto, de este intercambio y análisis, es que nos costó acordar quién debía ir primero y quién segundo, pero no desde el ego de querer estar al inicio, si no desde entender que ambos creíamos y creemos que el otro debía estar en ese inicio. Creo que eso no hubiera sido posible, sin la admiración mutua que nos tenemos, y sin la fuerte autocritica que los dos transitamos. Después buscamos el comentario de una escritora feroz como los es Nancy Olivera, el prólogo de Daniel Oscar Posse, quien no solo es un juez y Vocal de la Corte, sino que además es un lector y crítico extraordinario, y a esto se sumó el comentario de contratapa de Adrián Melo, periodista, escritor sociólogo.
N.R.: —¿Qué idea surgió a partir del titulo del libro en materia de escritura propia?
D.P.: —En mi caso surgieron, quizás es mejor decir emergieron como un mundo de ideas, de historias que quiero contar. Por ejemplo, más allá de que vivo en Buenos Aires, quiero poder contar mucho más esas historias, esos paisajes que nos son comunes en toda la región, y que este acto construya y visibilice todo aquello que nos atraviesa. Ideas que buscan trasmutar y transmitir, desde un lugar en el que esa orilla, ese margen. Muestre que si existe una literatura del noroeste. Que la misma posee sus particularidades, sus aristas, y que es tan valiosa como la rioplatense. Además, muestra tu aldea y mostraras el mundo. En mi caso ahora estoy trabajando en un proyecto que tenía hace años, que es una novela sobre la muerte o el asesinato de Norma Bazán, una estudiante en los 70 en la zona de Río Chico.
N.R.: —¿Se puede trabajar en equipo cuando la escritura es una actividad más bien individual?
D.P.: —Eso depende de lo domado que tengas tu ego, por otro lado, la docencia y el periodismo, el trabajo en equipo que eso implica, me fue adiestrando, por eso es por lo que creo que hacerlo no me genera conflicto. Eso no quiere decir que, si tengo al frente en mi equipo alguien insoportable por la figura de su ego, no quiera mandarlo a pasear a Marte, (risas). Creo que, si se puede trabajar en equipo porque la escritura es trabajo, es un proceso enriquecedor y exponencial.
El escritor tucumano Daniel Posse junto al libro de cuentos “Territorios”.
N.R.: —¿Escribir esa literatura universal garantiza la perdurabilidad? 
D.P.: —Qué preguntas difíciles de responder para mí, porque me concibo como un trabajador de la palabra. Si lograra algún día ser parte de la literatura universal, claro que eso implicaría la perdurabilidad, pero eso, por lo menos para mí, todavía no ocurrió y no sé si ocurrirá. Una vez un periodista en una entrevista me preguntó en mi Aguilares natal, si me molestaba que existieran otros escritores en Aguilares, o de Aguilares. Yo respondí que, al contrario, cuantos más seamos, cuanto más grande sea la manada, más podemos contar y decir. Pero este periodista, insistía en que le respondiera desde mi ego, y lo hice diciendo, que seguro vendrían muchos más y mejores que yo, pero en la historia del pueblo y de la región, yo había sido el primero en muchas cosas. Lo hice como una ironía, pero no le gustó mucho mi respuesta, (risas).
N.R.: —¿Aspira a integrar el canon algún día?
D.P.: —No lo sé, porque siempre la academia te mira con cierto recelo, sobre todo porque vendes y sos convocante. Pero esa mirada tiene más que ver con el ego de algunos académicos, no todos, pero bueno si nos esforzáramos en mirar o investigar a más de uno, por ahí descubriríamos, que más de uno escribió una tesis doctoral o de maestría desde la copia o el plagio. Cuando me hablan o intentan mirarme desde una altura inexistente, parece que no se dan cuenta, que en mi caso también soy académico, pero como no me interesa chapear, no ando mostrando mis títulos y honores. Aclaro, que no son todos. Existen académicos humildes y extraordinarios, y estoy muy de acuerdo con la academia, porque te forja y te brinda herramientas que te ayudan a escribir mejor. Debo aclarar que admiro también a los autodidactas, pero a los de verdad, porque serlo implica mucho esfuerzo. Y claro que aspiro a ser parte del canon, negarlo, sería una hipocresía.
N.R.: —¿Es importante ser parte de un grupo de pertenencia? ¿Tiene alguno?
D.P.: —Para mí lo es, me da la libertad y un sentido de comunidad y pertenencia. Somos un grupo sólido, donde los celos y el recelo no existen, por eso es por lo que no sucumbimos a la deslealtad, y menos a las provocaciones, por eso es que hacemos, incluimos al hacerlo, todos nos sentimos valiosos y parte. Somos parte de un envión que hace, y al ser independientes de la cultura oficial, pareciera que eso deja visible lo que no se hace, y eso los pone incomodos. Me encanta ponerlos incómodos, eso lo tengo que confesar: sí, eso alimenta mi ego (risas). Pobres ¿no? Siempre creen que queremos sus lugares, sus quintitas. Eso los pone nerviosos. A veces no es una cuestión de presupuestos, es verdad que eso importa. Es una cuestión de ideas.
N.R.: —¿Qué más puede decirnos de “Territorios”?
D.P.: —Te puedo contar que se presenta en la 16° Feria del Libro de Santiago del Estero. Que es un libro donde en la lectura podes explorar y desde la identificación y transferencia podes descubrir un universo en el que la periferia se expresa y te convoca e invoca. Es un libro donde la causalidad habita como un vector que te muestra un paisaje crudo, pero necesariamente nuestro. Que muy pronto se presentará en Tucumán y que entrará a las librerías, como así también saldrá digital y por impresión a demanda.

*Periodista especializado en Cultura. De la Redacción de Diario Cuarto Poder.

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