Ciclo Nunca Más, Literatura de la Memoria: el escritor tucumano Manuel Ernesto Rivas

Letras de Fuego / Ciclo Nunca Más, Literatura de la Memoria / Por Manuel Ernesto Rivas. Compartimos el cuento “Engranajes”, ambientado en el Arsenal Miguel de Azcuénaga, Tucumán, y publicado en el libro “La abominación de los espejos”.

ENGRANAJES

Un clic metálico detuvo la sigilosa huida en medio del monte. En esa noche clara de luna llena, ella advirtió el horror en sus ojos y supo que algo malo estaba ocurriendo. No habían pasado ni veinte minutos desde que ese hombre, de rostro cubierto por un pasamontaña, había descorrido aquella reja. No hizo falta que los despertara, Miguel estaba consolando a Leonor que, en un solo acto, se había quedado sin su hijo y sin la esperanza de seguir con vida. En su mente resonaba como una sentencia:
—Ahora que te sacamos el crío de la panza vas a morir zurda putita. Vas a saber que nadie puede estar en contra del general Buchi.
—¡Quiero a mi hijo! ¡Quiero a mi hijoooo…!
La cachetada sonora la hizo callar y aquel engranaje del mal prosiguió:
—Vos, putita, cavarás tu propia tumba y él te hará caer con un tiro en el mate.
Volvió a la salida de la celda. Aquel hombre se había jugado mucho. Con una seña de hacer silencio los sacó bordeando las construcciones hacia el norte y solo les dijo, señalando el lugar:
—Por ese montecito, pero miren bien en dónde pisan…
Miguel recordó la advertencia y no movió su pie derecho. Debajo palpitaba la muerte en una tremenda explosión contenida. Su mujer no podía articular palabra. Cansada, degradada, violada, golpeada, picaneada, agredida, reducida a la nada, ya no podía expresar el dolor del final inminente. Vertía lágrimas mudas, mientras no dejaba de mirar a su esposo, ese joven que también había sido llevado, en sucesivas transformaciones, a una especie de muerto en vida. Cuán distinto era de aquel compañero universitario que la había conquistado con el poema número 15, de Pablo Neruda y sus “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. Pero lo había pensado mejor, más la conquistó su solidaridad con los débiles, su vocación por sacarlos de la pobreza y la ignorancia. Vivían ese sueño de a dos. Unieron sus destinos. Se casaron unos meses después de haberse conocido. No había que perder el tiempo, porque se habían hallado el uno al otro.
Después vinieron los tiempos de escapar, de ocultarse, de dormir en cualquier casa. De espiar los diarios para ver si algún compañero había caído. De escuchar como esa frase tan dañina se colaba en la conciencia colectiva: “Por algo será…”
En esos tiempos de oscuridad, germinaba en su vientre la luz de un nuevo ser. Ese bebé que le acababan de quitar, como si le hubieran arrancado el propio corazón. ¿Para qué huir? Sólo para intentar recuperarlo. Se miraba en los ojos de su amado y allí repetía la escena del secuestro. El ruido de la puerta cayendo y los soldados sacándolos a golpes de la cama. Luego el horror interminable, que pareció ceder con un solo gesto de humanidad. Sin esa acción de empatía no hubieran tenido esa nueva chance que la bomba enterrada les negaba.
—Seguí Leonor… Seguí vos, por favor— balbuceó él.
—No, ya lo perdí todo.
Las miradas se sostuvieron resignadas, no sé por cuánto tiempo, hasta que él recitó: “Me gustas cuando callas porque estás como ausente / y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. / Parece que los ojos se te hubiesen volado / y parece que un beso te cerrara la boca…”
Ella dio un paso con la intención de abrazarlo por siempre, pero una mano la detuvo. De inmediato reconoció los ojos que dejaba ver el pasamontaña.
—Yo sé desactivarla. Tenemos tiempo. Nos delatarán recién a la madrugada…

Manuel Ernesto Rivas
“La abominación de los espejos” (2024)

Datos biográficos del autor*

Nació en Capital Federal en 1972. Se radicó en Tucumán en 1979. Profesor en Letras e Historia, periodista y escritor. Trabajó en los diarios El Siglo y El Tribuno de Tucumán. En 2016 fundó el medio digital Diario Cuarto Poder. Fundó y dirige la editorial Letras de Fuego Ediciones y el Grupo Cultural Letras de Fuego. Es cofundador de la Asociación Ilícita de los Poetas Muertos “Alejandra Pizarnik”. En 2022 fue elegido Escritor del Año por la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) Filial Tucumán. Dirige el Taller Letras de Fuego, de lectura y escritura creativa, además de presidir el espacio cultural del mismo nombre. Publicó los libros de cuentos “Los guantes amarillos” (2022); “La Fuente de Medusa” (2023); y “La abominación de los espejos” (2024), por el Fondo Editorial Aconquija; además del poemario “Mujer Universo” (2025) y la “Antología Letras de Fuego” (2025).

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