Ciclo Malvinas por Siempre: el escritor tucumano Julio Molina

Letras de Fuego / Ciclo Malvinas por Siempre / Por Julio Molina*. Compartimos el aporte poético del escritor tucumano en nuestro ciclo que busca rendir homenaje a los eternos héroes de la Guerra de Malvinas.

Presencia en Malvinas

Yo no cierro la tumba.
No clausuro tu nombre.
Te nombro en la fisura exacta donde la luz no pide credenciales,
donde el mundo deja de izar banderas para mostrar su pulso.
Ahí, en lo mínimo,
la vida deja de ser relato
y se vuelve presencia.
Mejilla: papel vivo del sur,
donde la patria escribe con trazo desobediente,
y vos no te quiebras,
no porque ignores el caos,
sino porque lo sostienes
sin altavoz ni arrogancia.
Piedra en el bolsillo:
no símbolo—peso.
Gravedad íntima, mínima y humana,
brújula que no señala el norte,
pero lo contiene en silencio,
como si la orientación naciera del tacto
y no de la palabra.
Miga en la mano:
no resto—constelación fragmentada.
Un sol pequeño desarmándose en migajas,
diálogo con lo inmenso sin coro,
sin proclama,
sin necesidad de ser oído para ser cierto.
Calma en la bisagra:
no repetición—revelación que vuelve nunca igual.
Cada regreso trae otro tono,
otro timbre del aire,
otra forma de aceptar sin rendirse,
de inclinarse sin caer
sobre el ruido anterior del mundo.
Páramo del silencio:
no disciplina impuesta—templo sin sacerdote.
Turba húmeda, raíz oscura y fértil,
tierra callada
que no te manda a callar,
que te recibe
y en esa recepción,
funda.
Y tu isla fue eso: pregunta.
No respuesta ni victoria ni lección.
Un interrogante erguido, digno,
como un pájaro helado que aprende a planear
entre la tormenta y la claridad,
sin desplomarse del cielo.
Vida donde fuiste dueño del aire, no de la historia,
propietario leve del aliento,
no de la crónica,
no del registro.
Muerte que no cerró un ciclo:
cavó espacio.
Sitio mínimo,
amplitud sin anuncio,
cóncava patria para los que siguen.
Lo dejo al viento:
nombre no cerrado,
música no concluida,
destino sin epitafio completo,
puerta que no se cierra,
grieta donde la luz se sienta, no dictamina,
bolsillo donde la piedra orienta sin proclamarse,
palma donde la miga habla un idioma cósmico sin tribuna,
páramo donde el silencio cultiva y no exige obediencia,
mirada donde la melancolía aclara en lugar de abatir,
blanco necesario,
espacio ganado sin victoria,
calma practicada sin registro,
soldado sin catálogo,
patria sin cierre,
nombre sin punto final.
Y yo no concluyo.
Consagro apenas:
lo que queda respirando.

Julio Molina

Datos biográficos del autor*

Julio Molina nació el 27 de enero de 1964 en San Miguel de Tucumán. Completó sus estudios en los niveles primario, secundario, terciario y universitario. Es profesor de Literatura, Castellano e Historia en el Instituto del Profesorado San Miguel y cursó estudios de Filosofía en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).
Ejerció la docencia durante cinco años en el Colegio Salesiano General Belgrano.
De formación autodidacta en tecnología de la información, ha trabajado como asesor y soporte en hardware y software. Asesor en desarrollo de algoritmos de alta complejidad y arquitecturas de sistemas en el sector privado.
Publicó los libros “Palabras y tiempo” (2024) y “Universos infinitos” (2026), con Letras de Fuego Ediciones.

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