La ahora testigo protegida reconoció el domicilio señalado por ella como la casa donde fueron prácticamente esclavizadas tres mujeres.

En un corto diálogo dijo enfáticamente tres, a la última de estas mujeres la señaló como María Cash. Dio a entender que antes del 2013 hubo allí dos chicas menudas, de 20 años para abajo.

Bajo el asesoramiento jurídico de Sergio Chiericotti la mujer se excusó de dar más detalles pero afirmó lo fundamental en su denuncia, que el domicilio de donde fue rescatada en 2013 era usado para la trata de personas, pero además da un detalle espeluznante, dos de ellas de 20 años para abajo, 19, dijo balbuceante.

Un detalle que no pasó inadvertido es que la mujer asegura ser musulmana y practicante de los mandamientos del Corán.

Completamente vencida en su aspecto y con los ojos naturalmente llorosos escuchó en silencio las indicaciones de su letrado en cuanto a su nueva “vida” en protección del Estado.

Su defensor dijo que está plenamente convencido de lo declarado en su momento por su clienta y espera una investigación acorde a los tiempos.

La mujer llevó durante los últimos años un minucioso control de personas y organismos a los que recurrió para ser escuchada y guarda para sí los comprobantes de numerosos viajes a distintas provincias de la República Argentina, cuestión que no se aclaró aún.

En la mañana de ayer la testigo se presentó vestida de negro, como habitualmente lo hace cuando sale a la calle.

Su defensor dijo que la mujer declaró en calidad de testigo en la causa María Cash y, según su apreciación técnico jurídica, estuvo a la altura de lo que ya hizo público “o quizá mejor”, graficó.

“Está claro -advirtió- que en esta causa larguísima vamos a encontrar de todo, pero ella está haciendo quizá su último esfuerzo y esa convicción que pone, como profesional del derecho pero además como católico, es loable”.

“Esto no es una farsa, para ella es un martirio más”, escuchado de su propia boca que tiene claro el número de mujeres a las que vio en el domicilio que compartía con su expareja, sus características físicas y sorprendentemente sus posibles edades.

Con todo esto y algunos aportes de otros testigos que seguramente se animarán en las próximas horas creemos que haremos un aporte fundamental a esa causa federal, que perteneció al fuero provincial hasta que se descubrió que detrás de algunas líneas investigativas estaba el posible delito de la trata de persona.

Vamos a ver si le dan credibilidad a sus afirmaciones y la investigación dé un verdadero giro hacia su esclarecimiento, que es el deseo de muchísimos argentinos.

Desmiente a su ex
El exesposo de la testigo protegida dijo ayer a través de medios locales que la situación de pareja de desdibujó en el 2013/4, por las denuncias de la mujer en su contra por constantes agresiones.

Con respecto a los vínculos que lo acercarían al caso de la diseñadora bonaerense desaparecida en julio del 2011, el penitenciario negó todo nexo con ese sonado caso.

El agente dijo sentirse torturado en familia por las denuncias de su ex. El hombre reconoce que en octubre del 2013 la mujer huye de Salta y se lleva consigo a su hijos.

Vivió en Tucumán adonde asegura que la Justicia de esa provincia sentenció que no está en su sano juicio y que debería realizar tratamiento psiquiátrico.

Finalmente asegura que se juntó nuevamente con sus hijos en un refugio de protección a la mujer en Buenos Aires, donde su ex se había asilado.

La mujer tomó estado público cuando vinculó ante la Justicia a miembros del Servicio Penitenciario Federal con el delito de la trata de personas.

Pero fue más lejos aún cuando sugirió que hasta el 2013 María Cash podría haber habitado un domicilio de Campo Quijano.

Esa denuncia desconocida para el público en general fue radicada en Buenos Aires y al llegar a Salta la mujer denunció que fue golpeada y torturada por dos personas.

En medio de esas declaraciones surgió que la mujer tiene una larga disputa por la tenencia de sus hijos, que le fueron arrebatados en el 2016 cuando se hallaba ya refugiada en un hogar de Buenos Aires.

Horas pasadas la mujer volvió a reconocer que en la casa que cohabitaba con su pareja hubo mujeres, a las que vio.

En su momento se excusó de no haber hablado entonces puntualmente de esta mujer desaparecida por las presiones que sufría, entonces de parte de su expareja.

En tanto su defensor asegura que en el año 2013 la mujer dio aviso a la Justicia de Rosario de Lerma sobre este asunto y sobre la violencia que sufría. En esa comisaría y en otras había casi 35 denuncias sobre violencia de este tipo pero por increíble que parezca esas denuncias nunca llegaron al Juzgado Federal, al menos eso quiero creer, indicó el abogado.

Inmediatamente relaciona esta incomunicación jurídica y aclara: “Es decir que si se hubiese buscado a esa mujer en Campo Quijano quizá estaría hoy con vida, porque de lo que surge de lo relatado por mi clienta, María Cash habría sufrido una muerte seca poco antes que ella abandonara esa casa para siempre y se refugiara con sus hijos en la ciudad de Tucumán”.

Lo cierto es que ayer finalmente la mujer declaró como testigo en la causa María Cash y dio su versión de los hechos en donde vincula a agentes penitenciarios con delitos federales.

La mujer tras haber sido salvajemente agredida solicitó para llegar como testigo una serie de medidas orientadas a proteger su vida.

fuente. eltribunosalta

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