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El ex comisario general Nicolás Barrera, ex subjefe de Policía de Tucumán y condenado en 2018 por encubrimiento en la causa por la muerte de Paulina Lebbos, denunció durante su declaración en el juicio contra César Soto y Sergio Kaleñuk que fue presionado por la fiscalía durante la investigación. “Me apretaron, me quisieron extorsionar”, afirmó ante el tribunal.

Ante los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica, y con la presencia de Alberto Lebbos, el ex jefe policial cuestionó los elementos que derivaron en su condena y aseguró que intentaron forzarlo a incriminar a terceros. “Todo lo que está en la causa es subjetivo en mi persona, absolutamente subjetivo. Yo no voy a defender a nadie”, sostuvo.

Denunció presiones de un fiscal

Durante su exposición apuntó contra el accionar del Ministerio Público Fiscal en la etapa de instrucción y señaló que un fiscal —a quien luego identificó ante la prensa como Diego López Ávila— intentó presionarlo para que diera explicaciones sobre comunicaciones telefónicas incorporadas al expediente. “Me quiso apretar para que yo revele cosas que no eran exactas”, declaró.

Barrera había mantenido tres llamados el 25 de febrero de 2006 y dos el día siguiente con Sergio Kaleñuk, actualmente imputado por encubrimiento. Explicó que esas comunicaciones se vincularon con el operativo de seguridad previsto para el partido entre Atlético y San Martín de ese fin de semana, ya que trabajaban en la organización para evitar incidentes. Dijo no recordar si hubo otro llamado la noche del domingo, cuando Alberto Lebbos denunciaba la desaparición de su hija.

Las llamadas telefónicas

También negó haber impartido órdenes para alterar las actas del hallazgo del cuerpo de Lebbos, uno de los hechos que sustentaron su condena. “Que digan que yo he estado en connivencia para que se haga todo un encubrimiento… sólo Dios lo sabe. Yo tengo la conciencia tranquila”, expresó.

El ex subjefe policial reiteró su inocencia y volvió a cuestionar la investigación en su contra. “La trasnochada locura de un fiscal que me quiso, por esta llamada, hacer toda esta cuestión que me ha afectado la vida”, sostuvo en referencia a las pruebas telefónicas consideradas clave en su situación judicial.

Durante su declaración también mencionó las consecuencias personales del proceso, recordó que cumplió su condena en Villa Urquiza y señaló que su salud se deterioró con el tiempo. “Tengo enfermedades, soy insulinodependiente, tuve problemas cardíacos… cumplí la cárcel y siempre fui respetuoso”, manifestó.

Finalmente, afirmó que la causa en su contra fue “una cuestión armada” y cerró su intervención ante el tribunal reiterando su postura: “Lo único que tengo es la verdad… lo repetí mil veces y lo voy a seguir repitiendo”.

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