El IDEP destacó la recuperación del sector tras cinco años de crisis y proyecta un 2026 con mejores precios y nuevas oportunidades de exportación.
El vicepresidente del Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP), ingeniero Juan Casañas, realizó un balance positivo de la campaña citrícola y anticipó un escenario alentador para 2026, con mejoras en rentabilidad, mayor demanda internacional y una fuerte presencia tucumana en los principales mercados del mundo.
“El sector venía muy golpeado, fueron cinco años de crisis por sobreproducción de limón a nivel mundial”, explicó Casañas. La expansión de países competidores como Turquía, Perú y Egipto generó una sobreoferta que impactó directamente en los precios internacionales.
Sin embargo, el año pasado comenzó a evidenciarse una recuperación, tanto en fruta fresca como en industria. “Es la principal actividad exportadora que tenemos en Tucumán y ya hizo sentir esa mejora”, remarcó.
Uno de los factores que impulsa la mejora es la suba del precio internacional del jugo de naranja, afectado por el HLB (Huanglongbing) en regiones productoras como Estados Unidos y Brasil, donde se perdieron millones de plantas. Esta situación redujo la oferta mundial y encareció el producto, generando un corrimiento del consumo hacia derivados del limón.
“El jugo de limón compite con el de naranja. Al subir mucho el precio del de naranja, el consumidor empieza a buscar alternativas como la limonada. Es una buena oportunidad nuevamente para nosotros”, señaló.
En cuanto a valores, la tonelada de fruta para industria pasó de pagarse 30 o 40 dólares en los peores años a 80 u 85 en la última campaña. Para este año, se estima un piso de entre 100 y 110 dólares por tonelada.
Sobre la superficie implantada, Casañas explicó que Tucumán llegó a tener alrededor de 45.000 hectáreas de limón, aunque en los últimos años se estima que salieron de producción unas 12.000 hectáreas, muchas reconvertidas a caña de azúcar. No obstante, consideró que el sector tenderá a encontrar un nuevo equilibrio. “Va a haber menos superficie que en los años de auge, porque muchos pequeños productores no lograron sobreponerse a la crisis, pero la actividad se está estabilizando”, indicó.
El optimismo también se reflejó en la participación tucumana en la feria internacional de frutas más importante del mundo, realizada en Berlín. El IDEP acompañó a empresas locales en el stand argentino, donde el 60% de los participantes fueron tucumanos. “Allí se concretaron muchos contactos y negocios, especialmente con mercados como Rusia. El humor del empresariado fue muy positivo”, sostuvo Casañas.
Las exportaciones podrían comenzar a mediados de marzo, mientras que la actividad industrial arrancaría entre el 15 y el 20 de ese mes.
Si bien las intensas lluvias e inundaciones generaron preocupación, desde el IDEP estiman que habrá buena producción este año. El desafío será sostener la calidad de la fruta fresca destinada a mercados exigentes como Estados Unidos y Europa.
“El limón es fundamental para la vida económica de Tucumán. En un contexto nacional donde se perdieron alrededor de 300.000 puestos de trabajo en blanco, contar con una actividad dinámica como esta nos permite respirar”, concluyó.
fuente: lv12


