Los llamados equipos “chicos” que hoy pintan bien en el torneo temen que para el año aparezcan manos negras que los lleve de nuevo al Nacional B.

La Súper Liga ya se juega. Al menos en el día a día de la dirigencia de la Asociación del Fútbol Argentino. Ayer, la Cumbre de Ezeiza que convocó el bloque de los cuatro grandes que lideran Rodolfo D’Onofrio, Daniel Angelici, Matías Lammens y Víctor Blanco reunió a 22 representantes de clubes de Primera (hubo también cuatro adhesiones) para exponer los trazos más gruesos de una idea que se debate con fuerza puertas adentro. Una nueva estructura para concebir al fútbol argentino que dispara visiones distintas pero que, después de un primer acercamiento, parece avanzar en la consideración.
El plan que se expuso tuvo una primera idea clara: quieren que la profesionalización del campeonato se realice dentro de la AFA y no por fuera de ella. Para lograrlo, entonces, se necesita reformar el estatuto a través de una asamblea extraordinaria que algunos propusieron que se haga antes del 30 de junio (la fecha fijada para las elecciones de AFA).
Del tema esencial, el deportivo, se habló muy poco. Aunque hubo un foco saliente: la cantidad de descensos. La Súper Liga quiere funcionar con entre 18 y 20 equipos. Y hoy hay 30. La primera mirada, que contemplaba la drástica reducción con más de seis descensos directos, se disolvió. Por eso, en caso de prosperar, se mantendrían los cuatro previstos para junio de 2017. Se insiste: más allá de algún presidente preocupado por la tabla de promedios y por el método de descenso para la próxima temporada, la reunión no entró en detalles de la competición.

Fuente: Clarín

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