El Gobierno de Tucumán, encabezado por Osvaldo Jaldo, autorizó una nueva asistencia reintegrable de hasta $1.828.278.007,98 para la administración del intendente radical Pablo Macchiarola, destinada principalmente al pago de los salarios del municipio de Yerba Buena, correspondientes a septiembre de 2026.
La medida vuelve a exponer un interrogante sobre la gestión municipal: ¿cómo sostiene Yerba Buena su estructura de gastos si necesita recurrir a financiamiento provincial para cumplir con sus obligaciones salariales?
Nuevo auxilio y van…
El nuevo auxilio se suma a otro financiamiento de hasta $1.751 millones autorizado en agosto, también destinado principalmente a pagar sueldos. Entre ambas operaciones, el Ejecutivo provincial habilitó más de $3.579 millones para la Municipalidad de Yerba Buena en apenas dos períodos salariales.
Aunque se trata de préstamos reintegrables contemplados por el régimen fiscal provincial, la reiteración de estas asistencias abre un debate sobre la capacidad del municipio para afrontar sus gastos corrientes con recursos propios.
El nuevo financiamiento llega en un contexto en el que resulta necesario revisar el tamaño de la estructura municipal, la evolución de la planta de empleados y el peso de los salarios en el presupuesto de Yerba Buena.
Cuestionamientos al intendente
La administración de Macchiarola enfrenta así cuestionamientos sobre sus prioridades de gasto y la sostenibilidad de sus cuentas. La necesidad de recurrir nuevamente a la Provincia para cubrir remuneraciones plantea dudas sobre el margen financiero disponible para obras, mantenimiento urbano y servicios públicos.
La documentación oficial citada confirma las asistencias salariales, aunque no detalla cuántos empleados tiene actualmente el municipio ni cuánto creció su planta durante esta gestión. Esos datos resultan fundamentales para establecer si el aumento del gasto en personal explica las dificultades financieras.
En cualquier caso, el volumen de los fondos autorizados pone sobre la mesa una pregunta central: ¿cuánto cuesta sostener el funcionamiento de la Municipalidad de Yerba Buena y qué proporción de sus ingresos se destina al pago de salarios?
El decreto que autorizó otros $1.828 millones
La nueva asistencia quedó formalizada mediante el Decreto Nº 2.436/3, firmado el 5 de octubre y publicado en el Boletín Oficial de Tucumán el jueves 22.
El instrumento autoriza al Poder Ejecutivo provincial a otorgar a Yerba Buena un financiamiento reintegrable de hasta $1.828.278.007,98, con destino principal al pago de las remuneraciones municipales de septiembre.
La operación se encuadra en la Ley Nº 8.829, conocida como Pacto Social, y en el Acuerdo Fiscal con Municipios, mecanismos que permiten asistir financieramente a las administraciones locales para atender salarios, obras, servicios y otras obligaciones.
Según el decreto, los recursos se imputarán a Rentas Generales y serán canalizados mediante la cuenta fiduciaria del municipio, con intervención de la Caja Popular de Ahorros de Tucumán.
La disponibilidad efectiva del dinero dependerá de las posibilidades del Tesoro provincial, mientras que la Contaduría General deberá registrar los desembolsos y sus correspondientes devoluciones.
Más de $3.579 millones autorizados en dos asistencias
La ayuda de octubre no es la primera que recibe la gestión de Macchiarola durante 2026.
En agosto, mediante el Decreto Nº 1.799/3, el Gobierno provincial ya había autorizado un financiamiento reintegrable de hasta $1.751.378.543,69, destinado principalmente al pago de los salarios de julio.
Con la nueva disposición, las dos autorizaciones alcanzan un total de $3.579.656.551,67.
Se trata de montos máximos autorizados para períodos diferentes, por lo que esa cifra no implica necesariamente que la totalidad del dinero haya sido efectivamente desembolsada.
Sin embargo, la magnitud de los recursos solicitados para atender obligaciones salariales vuelve a poner bajo examen la planificación financiera del municipio y su capacidad para sostener el gasto corriente.
El financiamiento también tiene una lectura política. Pablo Macchiarola pertenece al radicalismo y forma parte del espacio opositor Cambia Tucumán, mientras que Osvaldo Jaldo encabeza el Gobierno provincial.
Macchiarola llegó a la Intendencia en 2023 como sucesor de Mariano Campero, uno de sus principales referentes políticos, quien mantiene aspiraciones de competir por la Gobernación en las elecciones previstas para mayo de 2027.
Así, mientras el sector político de Campero busca posicionarse como alternativa al oficialismo provincial, la administración de Yerba Buena continúa utilizando mecanismos de asistencia financiera habilitados por el Gobierno de Jaldo.
El vínculo institucional entre ambos gobiernos permite canalizar los recursos, pese a las diferencias partidarias. No obstante, el contraste entre el discurso opositor y la dependencia de herramientas de financiamiento provincial suma un elemento al debate político.
Es importante señalar que el Pacto Social es un mecanismo legal utilizado por distintos municipios tucumanos y que su aplicación no demuestra, por sí sola, una situación de insolvencia.
Además, las asistencias son reintegrables: los municipios adheridos aceptan condiciones de compensación y devolución vinculadas con sus recursos de coparticipación.
Sin embargo, el caso de Yerba Buena deja planteados interrogantes sobre la evolución del gasto salarial, las incorporaciones de personal, la recaudación propia y las posibilidades de financiar el funcionamiento municipal sin recurrir reiteradamente a estos instrumentos.
Las obligaciones salariales
La gestión de Macchiarola deberá mostrar cómo piensa sostener sus obligaciones salariales, preservar los servicios y financiar las obras que demanda la ciudad. También será clave transparentar la evolución de su planta de empleados y del presupuesto destinado a personal para determinar si la estructura administrativa es compatible con los recursos disponibles.
Por ahora, el dato concreto es que el Gobierno provincial autorizó más de $3.579 millones en dos operaciones de asistencia financiera para Yerba Buena durante 2026, ambas destinadas principalmente a salarios. Una cifra que vuelve a colocar las cuentas municipales en el centro de la discusión pública.
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