Letras de Fuego / Entrevista / Por Nicasio Rodríguez*. A días de presentar “Territorios”, el libro de cuentos publicado en conjunto con su colega Daniel Posse, el periodista, autor y editor, Manuel Ernesto Rivas habló sobre la obra y otras temáticas literarias.
Cabe destacar que el libro ya fue presentado exitosamente en el 3º Encuentro Nacional e Internacional de Escritores del Sol Las Talitas, en Tucumán. Ahora será el turno de la 16ª Feria del Libro de Santiago del Estero, este jueves 1 de octubre, de 19 a 20, en la Sala 4: María Adela Agudo.
Nicasio Rodríguez (NR): —¿En qué consisten estos “Territorios” que proponen con Daniel Posse en lo literario?
Manuel Ernesto Rivas (MER): —Son construcciones ficcionales que no necesariamente tienen que ver directamente con lo geográfico, aunque para muchos de los lectores puedan ser situaciones reconocibles. La idea es que surjan nuevos territorios literarios, pero sin limitaciones en lo espacial y temporal. No hace falta ser tucumano o habitante del Noroeste Argentino para entender estos cuentos, que están atravesados por la humanidad y todas sus imperfecciones.
NR: —¿Cómo han manejado los egos para dar forma definitiva a este libro?
MER: —En materia de egos, entiendo que no hay escritor que no los tenga, pero en nuestro caso, lo utilizamos de manera positiva, como potenciador del trabajo que queremos entregar a los lectores. Lo principal es estar conformes con lo escrito, pero también con la certeza de apostar a la calidad y que cada proyecto sea superador de los anteriores. Personalmente, sostengo que, si me creo el hijo más chico de Borges, estoy perdido como escritor. Esa sola idea me impedirá evolucionar.
NR: —¿Cómo se fue construyendo “Territorios”?
MER: —Primero, a partir de la adrenalina de la incertidumbre. La idea de hacer la colección Binomios Narrativos y que “Territorios” fuera el primer libro de ella, potenció las expectativas propias y las de aquellos que consumen nuestra literatura. Segundo, la selección de los cuentos. Propusimos once cada uno, sin que ello tuviera relación alguna con la numerología, aunque confieso que el once es un número poderoso (risas). Y tercero, fue el temor de no estar a la altura del compañero de viaje. Un miedo que tuvimos los dos, pero que afortunadamente ayudó al cuidado en la selección y las correcciones propias al período anterior a la publicación. Los cuentos son tan buenos que retaría a los lectores a abrir el libro al azar y leer, que no se van a arrepentir. Además tiene un plus que lo hace más valioso, el prólogo de Daniel Oscar Posse, con esa visión de hombre de leyes pero también de gran lector; un análisis de la escritora Nancy Olivera, siempre con su ojo analítico y degustador de la buena literatura; y el comentario de contratapa del periodista, escritor, sociólogo y crítico literario, Adrián Melo, que me dejó boquiabierto. Y para qué decir la obra de tapa, “El desvelo”, de la artista plástica Marisa Rivas.
NR: —¿Por qué parte de un “no lugar” para construir los “Territorios”?
MER: —Tiene que ver con la búsqueda de un territorio que nos identifique, que subyace en nuestra tierra pero que se expande subterráneamente. Me pregunté muchas veces ¿Cuál es la patria literaria que buscamos? ¿Tiene relación con la geografía arbitraria de los mapas? Me respondí que quizás no era la búsqueda de algo concreto. Tal vez era un “no lugar” el que nos ayudó a encontrar el rumbo de aquello que intuíamos y hacia lo que avanzamos con un grupo de escritores, los que nos hemos reunido como producto de la causalidad y trabajamos en una sinergia independiente que ha hecho que nos miren como un colectivo que asoma con fuerza.

NR: —¿Se puede trabajar en equipo cuando la escritura es una actividad más bien individual?
MER: —Lo estamos haciendo. Cada uno escribiendo por nuestro lado, como bien dices en una tarea individual, pero leyéndonos, opinando, aconsejando y generando espacios para la difusión de lo que hacemos. La historia que nos precede nos indica que no estamos errados, por ejemplo, con La Carpa, La Brasa, Calíbar y tantos otros movimientos que agruparon a escritores de nuestra región a lo largo del tiempo. La recuperación de esa mirada colectiva debería ser el norte de nuestro ámbito. Sólo de ese modo evitaremos el constante avance de los centros de poder editorial. Pero no contraponiendo identidades, sino demostrando que podemos hacer desde nuestros lugares una literatura universal, un “no territorio” que terminará siendo el territorio más fértil de las letras.
NR: —¿Escribir esa literatura universal garantiza la perdurabilidad? ¿Aspira a integrar el canon algún día?
MER: —Nuestra tarea es presente. Escribir, producir, transformar, reescribir, difundir, potenciar. La perdurabilidad no depende de nosotros. No estaremos cuando eso se ponga en discusión. Quizás se trate de una lucha perdida de antemano, pero que tenemos que acometer, por nuestra pequeña porción de ego o por el deseo de que nos recuerden. En mi caso, como dice un amigo, al único canon al que puedo acceder es al colchón (risas). Sin embargo, fuera de toda broma, me conformaría con que alguien enamore a una persona con una historia o un poema que haya escrito.
*Periodista especializado en Cultura. De la Redacción de Diario Cuarto Poder.


