El país obtuvo sus peores resultados desde 2006: cayó en lectura, matemática y ciencias. Los expertos observan un deterioro que combina problemas estructurales y cambios en cómo aprenden los chicos.

Los resultados de las pruebas PISA 2025 dejaron a Argentina otra vez frente a un diagnóstico crítico. Los estudiantes de 15 años retrocedieron en matemática, lectura y ciencias respecto de 2022, y el área más comprometida volvió a ser matemática, donde el 76% no alcanzó el nivel mínimo de desempeño.

El deterioro se da en un contexto de retroceso global de los aprendizajes, pero en el caso argentino es especialmente pronunciado. En la evaluación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)Argentina obtuvo 367 puntos en matemática, 389 en lectura y 393 en ciencias. En ciencias, que fue el área principal de esta edición, el país quedó en el puesto 71 entre 91 sistemas educativos.

Casi la mitad de los estudiantes mostró bajo desempeño simultáneamente en las tres áreas, mientras que solo una minoría muy pequeña alcanzó niveles altos.

“Lectores apresurados” que no entienden lo que leen

La prueba PISA, que la OCDE realiza de manera periódica para medir habilidades y conocimientos de estudiantes de 15 años en las áreas de Matemática, Lectura y Ciencias, alcanzó en esta edición a 760.000 alumnos de 91 países y economías, una muestra representativa de unos 33 millones de estudiantes.

La baja argentina se inscribe en un escenario más amplio que también encendió alarmas en otros países. A nivel mundial, lectura fue el área con el descenso más pronunciado, especialmente en las habilidades más complejas.

El organismo detectó además un fenómeno global al que denominó “lectores apresurados”, estudiantes que responden rápido e incorrectamente, una conducta que casi se duplicó entre 2018 y 2025.

Los especialistas consultados remarcan que en Argentina esa tendencia global se combina con debilidades previas del sistema educativo y con problemas de aprendizaje que vienen desde hace años.

Dos dimensiones para explicar el deterioro

Signo "Prohibido Celulares" en la pared de un aula con una profesora frente a la pizarra y estudiantes atendiendo en sus pupitres.

Los especialistas en educación consultados coincidieron en que es necesaria una interpretación compleja: el deterioro no se explica por una sola causa.

El análisis combina dos dimensiones. Por un lado, un problema estructural de la escuela argentina para asegurar aprendizajes básicos de manera sostenida.

Por otro, una transformación más general en la relación de los adolescentes con la lectura, la atención, el esfuerzo y los modos de estudiar.

En este aspecto, las pantallas, las redes sociales y los nuevos usos de la inteligencia artificial son claves para entender qué tipo de adolescentes están en las aulas.

Fuente: Infobae

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