Letras de Fuego / Ciclo Autores Argentinos / Por Julio Molina*. La fecha se presta para rendir homenaje a la amistad, uno de los valores más importantes de la humanidad. Compartimos la semblanza del escritor tucumano Julio Molina.
Amigo
Hay personas que llegan a nuestra vida como llega la lluvia a la tierra sedienta: sin hacer ruido, pero cambiándolo todo. No preguntan quiénes fuimos ni cuánto hemos perdido. Se sientan a nuestro lado y, con la sencilla fidelidad de su presencia, nos recuerdan que aún es posible confiar en el mundo. Un amigo verdadero no es quien camina delante para indicar el camino, ni quien permanece detrás para sostener nuestros pasos. Camina a nuestro lado. Comparte el mismo viento, la misma incertidumbre y el mismo horizonte.
Comprende que hay silencios que merecen más respeto que todas las palabras, y abrazos que dicen aquello que el corazón nunca aprendió a pronunciar. Con el tiempo comprendí que la amistad no nace de las semejanzas, sino de esa extraña forma de reconocerse en el alma del otro. Como si dos vidas, separadas por la historia y el azar, recordaran de pronto una antigua conversación que había quedado suspendida en la eternidad.
Un amigo del alma celebra nuestra alegría sin envidiar su luz y permanece cuando la noche apaga todas las lámparas. No mide el afecto por la utilidad ni por la distancia. Sabe que hay presencias que ninguna ausencia consigue borrar.
Quizá por eso la vida, cuando nos concede un amigo verdadero, nos entrega uno de sus milagros más discretos. Porque entre todas las riquezas que un hombre puede reunir, ninguna vale tanto como encontrar un corazón donde descansar sin miedo, un nombre que pronuncie el nuestro con la misma verdad con la que el amanecer pronuncia la luz.
Y entonces comprendemos que la amistad no es un encuentro entre dos personas. Es el lugar donde dos almas descubren que nunca estuvieron completamente solas.
Julio Molina
*Escritor tucumano. Autor de los libros “Palabras y tiempo” y “Universos infinitos”.

