El tipo de cambio paralelo avanzó fuerte en lo que va de la semana y empardó su nivel más alto en el año.
Tras varios meses de relativa estabilidad, el dólar blue volvió a cobrar protagonismo en las últimas ruedas de junio. El tipo de cambio paralelo acumuló una fuerte suba en la semana, del 3,4% (+$50), que lo llevó a retornar a su nivel más alto del año, y a registrar un salto del 7% ($100) en el mes. Esto ocurrió tras adoptar un comportamiento similar al que se observó en las cotizaciones oficiales y financieras.
En el mercado coinciden en que no existe un único factor detrás de este repunte, que llevó al billete informal a ubicarse en $1.530 para la venta, mientras que el dólar mayorista anotó su nivel más alto en lo que va del año ($1.479). Por el contrario, se trata de una combinación de elementos externos y locales que alteraron, de alguna manera, la pax cambiaria que predominó durante buena parte del primer semestre.
El fortalecimiento global del dólar y la postura hawkish de la Fed
La principal explicación que encuentran los analistas se ubica por fuera de las fronteras argentinas. El cambio de tono por parte de la Reserva Federal (Fed) hacia una postura más restrictiva impulsó una recuperación de la moneda estadounidense a nivel global y generó presiones sobre las monedas emergentes de la región.
“La suba del dólar principalmente se explica por el giro que dio la Fed hacia una postura más hawkish, que resultó en un fortalecimiento del dólar que arrastró a todas las monedas de la región”, aseguró la economista de GMA Capital, Rocío Bisang.
En la misma línea, el head of Research & Strategy de Parakeet Capital, Matías De Luca, señaló a este medio que “la suba se dio en un contexto en el que el dólar estadounidense se apreció 1,5% frente al resto de las monedas en las últimas dos semanas. En Chile el tipo de cambio subió 2% y en Brasil, 2,5%. Acá, en la Argentina, nos movimos en la misma sintonía”.
Para el especialista, el fenómeno responde más a una dinámica internacional que a cuestiones exclusivamente domésticas. “Nos acoplamos a la dinámica global y regional”, sostuvo.
Menor oferta de divisas y mayor demanda estacional
El segundo punto que aparece en el radar de los operadores es el cambio en la dinámica de la oferta y demanda de dólares. El mercado comienza a transitar el tramo final de la liquidación estacional del agro, lo que implica un menor ingreso de divisas respecto de los meses previos. “Nos acercamos al final del flujo estacional de liquidación de la cosecha, por lo que la oferta de divisas comienza a moderarse”, indicó Bisang.
Por su parte, Rafael Di Giorno, director ejecutivo de Proficio Investment, dijo a Ámbito que también observó una menor oferta en el mercado cambiario. “Hay una menor liquidación, que se refleja en menores compras del Banco Central (BCRA)”, afirmó.
Al mismo tiempo, destacó que existe “una mayor demanda estacional local”, un fenómeno habitual en esta época del año que se potencia con el cobro del medio aguinaldo y la dolarización de excedentes por parte de algunos inversores y ahorristas.
La corrección de un tipo de cambio que venía atrasado
La tercera explicación tiene que ver con la propia dinámica que exhibía el tipo de cambio hasta hace unas semanas. Con una inflación acumulada de dos dígitos en lo que va del año y un dólar que se mantenía prácticamente sin cambios, los consultados consideran que parte de la suba responde a una corrección natural.
“La realidad es que al dólar lo tenías casi flat en el año con 12 puntos porcentuales de inflación acumulada o más. Es ‘sano’ que recupere un poco”, manifestó Di Giorno.
En ese sentido, De Luca recordó que, durante los primeros meses del año, el debilitamiento global del dólar favoreció una apreciación relativa del peso. “La baja del índice dólar (DXY) opera como una devaluación no nominal para nosotros. Hoy está empezando a suceder lo inverso”, remarcó.
A esto se suman algunos factores técnicos del mercado local. Según Bisang, el desarme de posiciones asociado al bono TZJ26 y la flexibilización que permite a las ALyCs operar con mayor libertad en el mercado cambiario para su cartera propia también pudieron contribuir, de manera marginal, a una mayor demanda de divisas.
En paralelo, el BCRA moderó sus compras en el mercado oficial y volvió a intervenir en el mercado de futuros, después de haber cerrado posiciones a fines de mayo. Se trata de una señal que el mercado sigue de cerca mientras evalúa si la reciente aceleración del dólar responde a un ajuste puntual o al inicio de una nueva etapa de mayor volatilidad cambiaria.
Fuente: Ambito


