El ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que el Gobierno nacional ya se encuentra en conversaciones preliminares con distintos gobernadores para convocar a un nuevo Consenso Fiscal. El objetivo central de la iniciativa es avanzar en un esquema integral de reducción de impuestos nacionales, provinciales y municipales para lograr una baja real del denominado “costo argentino”.
El anuncio se oficializó este viernes durante la conferencia de prensa en la que el equipo económico presentó los detalles de la baja gradual de retenciones al agro y la industria, una medida impulsada por el presidente Javier Milei. Según explicó el titular del Palacio de Hacienda, la intención del Gobierno es aprovechar el alivio tributario sobre las exportaciones para abrir una discusión más amplia sobre la asfixia impositiva en todos los niveles del Estado.
“Estamos hablando con algunos gobernadores ya para hacer esa convocatoria”, afirmó Caputo, precisando que la idea es cerrar un acuerdo que incluya a provincias y municipios durante el transcurso de este año. El ministro reveló que la sugerencia fue muy bien recibida por el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, quien propuso a su provincia como sede del primer encuentro federal.
Ganancias y el peso de los tributos subnacionales
Para seducir a los mandatarios provinciales, Caputo argumentó que la reducción de retenciones impulsada por la Nación terminará mejorando la recaudación provincial. La lógica económica indica que una menor carga sobre las exportaciones genera mayores ganancias para las empresas y, en consecuencia, incrementa el pago del impuesto a las Ganancias, un tributo que sí es coparticipable con las provincias, a diferencia de los derechos de exportación.
El próximo paso, planteó el ministro, debe ser un recorte contundente sobre los tributos provinciales y municipales que representan uno de los principales componentes del “costo argentino”. En ese sentido, apuntó todos los cañones contra Ingresos Brutos y las tasas municipales.
Para graficar el peso de estas imposiciones, Caputo utilizó el caso de la industria automotriz. Aseguró que, aun después de que el Gobierno elimine completamente las retenciones para el sector en junio de 2027, las terminales seguirán pagando entre tres y cuatro veces más por Ingresos Brutos y tasas municipales que por derechos de exportación.
Esta iniciativa oficial busca retomar parcialmente el espíritu del Consenso Fiscal firmado en 2017 durante la presidencia de Mauricio Macri, el cual contemplaba con 23 provincias una reducción gradual de Ingresos Brutos y Sellos, límites al crecimiento del gasto público y la eliminación de distorsiones que afectaban la competitividad.
El reclamo de la UIA y el panorama industrial
La necesidad de un nuevo acuerdo fiscal también fue el eje de la reunión que mantuvo esta semana la Unión Industrial Argentina (UIA) con Caputo y el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne. Desde la entidad fabril manifestaron su preocupación por la demora en la recuperación de algunos sectores y propusieron formalmente alcanzar un pacto entre la Nación, las provincias y los municipios para reducir los costos tributarios, financieros, logísticos y laborales.
Durante la conferencia, Lavigne abordó este reclamo y trazó el panorama esperado por el Gobierno. El funcionario sostuvo que esperan una mejora de la actividad industrial en la segunda mitad del año, traccionada por el avance de las concesiones de obra pública y una recuperación gradual del consumo.
Lavigne dividió a la industria en tres grandes segmentos
Alimentos, bebidas y energía: considerado un sector “muy competitivo” en la actualidad.
Mercado interno y construcción: un grupo fuertemente atado a la reactivación local.
Consumo masivo: un segmento que, según proyectan, mejorará a medida que los salarios comiencen a ganarle la carrera a la inflación.
Finalmente, el secretario reconoció que algunos sectores podrían enfrentar mayores dificultades en el proceso de apertura económica, pero sostuvo que eso forma parte del “cambio estructural” hacia una economía más abierta e integrada. En ese marco, afirmó que el equipo económico sigue muy de cerca la situación de cada actividad, pero garantizó que la dinámica industrial general “no preocupa” al Palacio de Hacienda.


