Un equipo de la Universidad de Lund, en Suecia, desarrolló una prueba sanguínea capaz de distinguir con mayor fiabilidad entre personas con deterioro cognitivo y quienes ya presentan síntomas avanzados.

Un análisis de sangre desarrollado por Niklas Mattsson-Carlgren y su equipo de la Universidad de Lund, en Suecia, ofrece una vía precisa para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer en pacientes con deterioro cognitivo, al lograr distinguir con mayor fiabilidad los casos avanzados de aquellos que solo presentan signos preclínicos. Esto reduce el riesgo de diagnósticos erróneos, según The Lancet Neurology.

El estudio, que combinó los marcadores p-tau217 y eMTBR-tau243 en sangre, logró disminuir la proporción de diagnósticos falsos positivos del 43% al 16%, según datos presentados por Mattsson-Carlgren, investigador de la Universidad de Lund y médico especialista en la clínica de la memoria del Hospital Universitario de Skåne.

Esto representa un avance significativo frente al reto central de los análisis sanguíneos previos, que detectan cambios en el cerebro hasta dos décadas antes de que aparezcan síntomas, pero tienen dificultad para discernir la etapa precisa de la enfermedad y distinguirla de otros trastornos.

La utilización conjunta de los dos biomarcadores en sangre permitió a los investigadores identificar a personas con enfermedad de Alzheimer establecida con una precisión cercana al 80%. De 350 pacientes con niveles elevados de p-tau217, solo 199 ya cumplían los criterios diagnósticos de la enfermedad. Sin embargo, al incorporar el marcador eMTBR-tau243, 194 casos (55% de los positivos para p-tau217) también resultaron positivos para este segundo índice, afinando el diagnóstico final y disminuyendo significativamente la cantidad de falsos positivos.

El marcador p-tau217, objeto central de la investigación, es una forma alterada de la proteína tau que aparece en el cerebro cuando la enfermedad está en evolución. Normalmente, la proteína tau estabiliza la estructura de las células nerviosas, pero cuando ocurre una modificación química, comienza a formar ovillos neurofibrilares, un proceso que puede medirse en la sangre.

Este hallazgo permite detectar la presencia de alteraciones cerebrales provocadas por la enfermedad de Alzheimer con notable fiabilidad. De las 350 personas con altos niveles de p-tau217, 341 (97%) también presentaban amiloide en el cerebro, un resultado que confirma la fuerte asociación entre los niveles sanguíneos de p-tau217 y la neuropatología característica del Alzheimer.

Reducción de falsos positivos y pronóstico del deterioro cognitivo

Uno de los problemas de las pruebas actuales es que pueden anticiparse tanto a la aparición de los síntomas clínicos que aumentan el riesgo de diagnósticos prematuros o erróneos, siempre según los científicos. En el caso del p-tau217, el 43% de quienes presentaban niveles elevados mostraban cambios cerebrales, pero no cumplían todos los criterios clínicos para el diagnóstico, lo que se traduce en un alto porcentaje de falsos positivos.

Niklas Mattsson-Carlgren explicó: “En ocasiones, un marcador sanguíneo puede dar un resultado positivo en personas que aún no cumplen los criterios para la enfermedad; estos se conocen como resultados falsos positivos”. Sin embargo, el uso combinado con el eMTBR-tau243 permitió reducir esta cifra al 16%, aportando mayor confiabilidad para el uso clínico.

El marcador p-tau217, clave enEl marcador p-tau217, clave en la investigación, refleja alteraciones cerebrales características del Alzheimer al medirse en la sangre (Imagen Ilustrativa Infobae)

El seguimiento de los pacientes reveló que quienes presentaban ambos biomarcadores en sangre experimentaron un deterioro cognitivo más rápido a lo largo del tiempo, junto con una acumulación creciente de la proteína tau en el cerebro, lo que ofrece no solo un dato diagnóstico sino también un valioso elemento pronóstico para anticipar la progresión de la enfermedad.

Un nuevo horizonte para el diagnóstico: de la investigación a la clínica

El estudio incluyó a 572 personas que consultaron por deterioro cognitivo y participaron en el proyecto BioFinder2, cuyos resultados fueron validados en otro grupo independiente de participantes estadounidenses con síntomas similares. Según Mattsson-Carlgren, “al combinar marcadores sanguíneos, podemos identificar mejor qué personas tienen la enfermedad de Alzheimer y cuáles de ellas se encuentran en una etapa tan avanzada de la enfermedad que presenta síntomas”. El avance representa una mejora sustancial frente a las dificultades previas para distinguir el Alzheimer de otros tipos de demencia en etapas iniciales, así como para decidir el inicio de tratamientos específicos o incluir a los pacientes en ensayos clínicos.

Actualmente, el nuevo marcador requiere técnicas avanzadas de análisis, como la espectrometría de masas, para realizar el examen, lo que limita su uso cotidiano fuera de centros especializados. Mattsson-Carlgren anticipa como próximos pasos la investigación para simplificar la prueba y evaluar la posibilidad de su uso en servicios de atención primaria, un desarrollo que ampliaría el acceso al diagnóstico temprano y preciso a millones de personas en riesgo.

El avance en el diagnósticoEl avance en el diagnóstico de Alzheimer optimiza la identificación temprana, la aplicación de tratamientos específicos y la inclusión de pacientes en ensayos clínicos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La demencia puede resultar de múltiples enfermedades o lesiones cerebrales, aunque la enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente, representando entre el 60% y el 70% del total de los casos según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La precisión en la identificación de la etapa y el subtipo no solo es fundamental para el tratamiento, sino que también impacta en la planificación de recursos sociosanitarios y el acompañamiento de los pacientes y sus familias.

 

 

 

 

 

Fuente: Infobae

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