La detención de Felipe Sosa, abrió una nueva etapa en la investigación por el crimen de Érika Antonella Álvarez, la joven de 25 años que fuera hallada muerta, dentro de una bolsa negra de consorcio, en un descampado de la zona de Manantial Sur.
Aunque el sospechoso ya se encuentra bajo custodia, los investigadores consideran que el caso está lejos de resolverse y ahora apuntan a saber el móvil del crimen y la posible participación de terceros.
Breve racconto
El hecho ocurrió el jueves 8 de enero, cuando dos personas alertaron al 911 sobre la presencia de un cuerpo sin vida dentro de una bolsa en un terreno baldío ubicado en William Bliss y Gerónimo Helguera.
Horas más tardes, familiares de la joven, que hacía días no sabían nada de ella, se acercaron al lugar y confirmaron que se trataba de Érika. La autopsia determinó que la víctima murió como consecuencia de una brutal golpiza. La chica, tenía la mandíbula dislocada.
El cuerpo llevaba entre 36 y 48 horas en el lugar. Se cree que fue trasladado.
El entorno de la víctima
La investigación comenzó a centrarse en el entorno social de la joven. Érika tenía problemas de adicción y frecuentaba mucho un circuito nocturno donde se realizaban fiestas electrónicas, en las que circulaban drogas y participaban empresarios, profesionales y personajes con alto poder adquisitivo.
Comenzó a sonar un apodo: “El Militar”.
Los testigos coincidieron en que se trataba de un hombre vinculado al negocio de la seguridad privada, un empresario que se movía en la zona de Yerba Buena.
El dato cobró relevancia cuando se supo que el último mensaje que envió la joven a su hermana fue justamente desde Yerba Buena. Lugar donde se la ubica con vida por última vez a Érika.
Quién es El Militar
Esa pista derivó directamente en Felipe Sosa, un ex integrante del Ejército Argentino que también formó parte de la Legión Extranjera Francesa y que, tras dejar la carrera militar en 2008, se dedicó al rubro de la seguridad privada en Tucumán.

En 2009 fundó su propia empresa, Seguridad Objetiva, y comenzó a prestar servicios para importantes firmas citrícolas, colegios, consorcios de edificios, barrios privados y compañías de transporte de caudales.
Sosa ya tuvo problemas con la Justicia en junio de 2023, cuando la Policía descubrió 36 plantas de marihuana en su casa. Aunque en ese momento el empresario alegó tener habilitación para autocultivo medicinal. El descubrimiento coincidió con denuncias de violencia de género realizadas por su ex pareja.
Principal sospechoso
En ese marco, la fiscal María del Carmen Reuter ordenó una serie de allanamientos en el Gran San Miguel de Tucumán que terminaron comprometiendo a Sosa.
Cuando los investigadores fueron a buscarlo a su domicilio declarado, Sosa ya no estaba. Horas después se allanó otra casa en Yerba Buena, donde se secuestraron elementos que podrían vincularlo con el crimen. Sosa había huido de la provincia a bordo de una moto KTM 1290 S valuada en 50 millones.
La fuga activó un operativo especial en Buenos Aires y, tras el trabajo conjunto de la Policía de Tucumán, la Bonaerense y la Federal, fue finalmente detenido en Pilar.
Con pasaporte en mano
Circulaba con ropa y su pasaporte, lo que hace presumir que podría haber intentado abandonar el país. Ahora, el fiscal Carlos Picón avanza con los trámites de extradición para que el acusado sea trasladado a Tucumán y formalmente imputado por el asesinato.


