crimen

El crimen de Javier Ariel Sarmiento, un jornalero de Aguilares, no solo estremeció a la comunidad por la violencia, sino que también abrió interrogantes a partir de los antecedentes judiciales del occiso. Un dato clave ahora es el pasado de la víctima.

Sarmiento, de 50 años, fue encontrado muerto en una zona rural cercana al cauce del río, con múltiples heridas provocadas por un arma blanca o elemento contundente, compatibles con hachazos en la cabeza, el rostro, la espalda y la amputación de una mano, lo que evidencia un ataque deliberado y de alto nivel de brutalidad.

El cuerpo fue hallado mutilado

En las últimas horas, una familiar directa rompió el silencio y aportó detalles sobre los momentos previos al crimen. Desde una vivienda ubicada en Huasa Rincón, kilómetro 3, relató que Sarmiento había avisado que se dirigiría allí para bañarse y luego continuar hacia la casa de su padre. Ese trayecto nunca se completó.

La mujer describió con crudeza el estado del cuerpo y confirmó que la víctima no contaba con teléfono celular, lo que dificultó advertir su ausencia y reconstruir sus últimos movimientos con precisión.

Antecedentes judiciales

Más allá del relato familiar, documentación a la que tuvo acceso este medio indica que Sarmiento registraba antecedentes judiciales de extrema gravedad, con actuaciones iniciadas años atrás y movimientos procesales posteriores.

Entre esos registros figura una causa por abuso sexual agravado, con intervención de instancias judiciales y resoluciones que incluyeron elevación a juicio y posteriores definiciones procesales.

Además, el nombre de la víctima aparece vinculado en otra actuación relacionada con infracción a la Ley Nacional de Estupefacientes, con intervención de un juzgado federal.

Mucha saña en el ataque

Si bien la existencia de antecedentes no implica automáticamente un vínculo directo con el homicidio, estos datos aportan un contexto que ya es considerado dentro de las líneas de análisis del hecho, especialmente frente a la ferocidad del ataque y la ausencia de indicios claros de robo o de una agresión al azar.

En el entorno familiar sostienen que no tenían conocimiento de conflictos recientes ni amenazas previas. Sin embargo, la investigación busca determinar si el crimen pudo haber estado vinculado a episodios del pasado y cuentas pendientes.

Muchas preguntas abiertas

Javier Sarmiento era viudo y padre de tres hijos, de 27, 25 y 18 años. Su muerte generó un fuerte impacto en Aguilares y zonas rurales cercanas, donde la modalidad del asesinato resulta poco frecuente.

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