
Deportes / Actualidad / Por Rubén “Gringo” Suárez*. Continúan las anécdotas del motociclismo de la década del 70 con un narrador protagónico y espectador de los grandes sucesos de una época dorada que ya no regresará.
El día que nos echaron de la Escudería Mohamed, al Número 1 y 2, “Tin” Noguera y el “Gringo” Suárez. Solíamos, prácticamente vivir, de día en el Autódromo “Lito” Mohamed y Yo.
A veces con algunos amigos y ayudantes hasta comíamos algunos sándwiches para almorzar. “Lito” estaba desarrollando una moto nueva para el ingeniero Albert Carr, “El Yanqui”, una Zanella RK refrigerada a aire.
Este había adquirido una caja de velocidad larga 21 – 21 y el embrague alivianado y contaba con un preparador inquieto como “Lito”, quien no paraba nunca de inventar para mejorar.
Había hecho un cilindro con una camisa con tercer Transfer y un flaper en la admisión. Probábamos y corregía, porque en esa época todo estaba en desarrollo.
Se las había ingeniado con el principio de los motores de karting, mucho más evolucionados en esas épocas. Probábamos y tomábamos los tiempos, yo al comando de la moto y “Lito”, en los Boxes observando y evaluando.
Cuando llegamos a un tiempo bastante aceptable durante una semana seguida, después de controlar la fiabilidad del motor y la potencia, veníamos de un “Grave Problema” (otro episodio) siempre se le rompió el motor a Albert.
“Lito” seguía trabajando con el motor para conseguir una carburación bien afinada y con los conos del escape o (bultaco). Consigo un tiempo ganador, ya con la Carrera prácticamente encima.
Desde Phillips Morris, de EEUU, lo llamaron a Albert. Y éste le dijo a Lito que era una lástima que la moto no largara. Y dijo que yo la corriera a su moto la N° 4.
Imaginate yo estaba como loco, el piloto de prueba, con el último desarrollo de Lito y a bordo de ese misil. Me recuerdo hoy todavía, las palabras de Lito, que había visto mi manejo en las pruebas: “acelera en las rectas, llegas a las curvas, frena y volvés a acelerar en la recta”.
Que crees que alguien con la adrenalina y las hormonas (por la edad) se podría acordar de todo eso a más de 160 Km/h.
Largamos. No era muy canchero todavía, salí a medio pelotón y comencé a pasar motos con gran facilidad. Era una Categoría donde estaban los más grandes y los mejores exponentes de todo el Noroeste.
El Negro Ortega, Eduardo Orellana, Marquito Carrasco, Carlitos García, Fulbito Juárez y una veintena más. Creo que el único que no estaba era “Cacho” Chico porque se había retirado de las motos para correr en Autos.
Hasta los cordobeses más Famosos. “Alberto” Neder y el “Negro” Venegas, con la RK del Colorado Scar, sí, el dueño de los famosos retenes de gomas para motos.
En un momento, me encuentro casi al final de la recta principal con el Campeonísimo y Famoso Camilo “El Mula” Ferroni, le decían así porque era pechador y muy testarudo, además del ascendente Valentín “Tin” Noguera.

Yo tendría que haber hecho lo que me dijo Lito y no lo hice. Estiré al máximo el frenaje y doblé fuerte, para pasarlos a los dos, recordando lo que me decía Lito: “cuanto más famosos, más fuerte y más rápido”.
Pero no era para este caso, al comando de un misil. Entré tan jugado, pero con mucha confianza, con la inclinación, la velocidad y una cuba tan grande (del carburador. SU del auto Sian Di Tella), aunque con la conspiraron en mi contra.
Aceleré por demás para poder salir sin conocer el suelo. Salir, salí, pero la moto se ahogó mal. Y con el antecedente que a Albert se le explotaba el motor y como no era mía me paré con grandes fallas, en la recta posterior. Pasaron muchos largos segundos. Me dije, no puedo volver, contramano 200 metros a los boxes.
La miré y no había nada roto superficialmente. Me dije: Me iré despacio a los boxes. Cuando recorrí unos 400 metros aceleré y la moto se despertó. Desde ese momento y hasta terminar la carrera no dejé de acelerar.
Había perdido casi una vuelta y media. Los pasé a todos por dentro o por fuera de las curvas. No me importaba quien ni cuántos eran. Recuerdo en el curvón pasarlo al “Alemán” Gulf, quien a su vez era rebasado por Fernando Métola por afuera y los pasé a ambos muy muy fuerte.
Fernando, después me dijo: ¿Por qué me dicen loco si el rayado sos vos?. Sí estaba, totalmente loco. Tenía que recuperarme como sea lo que había perdido, por no hacer caso.
Estaba tan desesperado que con esa caja se doblaba en el curvón en 2da equivalente a una 3ra. de una caja común. Yo doblaba en 3ra y traté de doblar en 4ta, pero la moto no me sacaba, le faltaba fuerza.
“Inconsciente” en un momento me encontré con “Tin” Noguera a la salida de los mixtos. Para encarar la recta “Tin” me vio. Y para no estorbar se empezó a abrir yo ya lo había programado pasarlo por afuera casi a más de 120km./h.
El choque era inevitable, pero “Tin” era un piloto tan bueno y versátil que al ver que no lo pasé, se tiró de nuevo para adentro lo rebasé casi tocándolo, ya casi en la recta. Y todo esto, frente a Lito Mohamed, quien, al borde de un Infarto, rezaba.
Al ver que sus dos pilotos casi se mataban frente de él y el gran peso de su responsabilidad. Claro que sus oraciones ayudaron y mucho, ya que “Tin” y yo tratábamos de evitar la catástrofe. Una persona con su experiencia sabía lo que podía haber pasado.
Era la última vuelta que terminé a 20mts. de Arturo Cuello, quien terminó segundo, y a treinta mts. Del Negro Venegas, ganador de la Carrera. Una vueltita más y ganaba la Carrera.
Lito, directamente nos echó a Tin y a mí. No quería oír explicaciones después de retarnos como perro y diciendo que casi se muere por nuestra culpa por qué nos tiramos entre nosotros. ¡Cosa que nunca paso!
Es más, “Tin” ganó 2 Campeonatos con la moto mía, que estaba en mejores condiciones, en esas finales y que había que asegurar el Campeonato. Como dije. Que éramos muy pobres y que corríamos gracias a la generosidad de Lito.
Creo que nunca ninguno le agradeció como tendría que haber sido. Estuvimos afuera casi un mes hasta que pudimos hablar con él y volvimos.
Después de este episodio, nunca más fui el mismo. Me condené por no haber hecho caso. La Carrera era mía y solo mía. Tendría que haber andado mucho más despacio. En esa época no existían los psicólogos.
Allí creo que se me apagó la chispa.
*Jefe de Fotografía de Diario Cuarto Poder. Brillante reportero gráfico y periodista “neófito”, según sus propias palabras.

