Letras de Fuego / Entrevista / Por Manuel Ernesto Rivas*. La pasión de un ecopoeta con todas las letras se resume en la persona de Aldo Parfeniuk, un escritor de extensa trayectoria y de una generosidad que escasea en el ámbito literario.

Manuel Ernesto Rivas (MER): —¿Qué balance realiza de las actividades culturales de este año que se está terminando?
Aldo Parfeniuk (AP): —En cuanto a actividades fue un año bien nutrido. Con bastante movimiento en torno a los Bosques de la Poesía, que se están multiplicando en nuestras distintas provincias y en otros lugares del planeta. Además hubo que viajar a recoger el premio a la Cooperación Iberoamericana que nos otorgó –a los promotores del proyecto: Teuco Castilla, Pedro Solans y yo- por el Otoño Cultural Iberoamericano de Huelva, España.
MER: —¿Cómo estuvo su producción literaria y en especial la difusión de sus obras?
AP: —Escribo lentamente, cuando creo tener algo que decir (lo cual frente a todo lo que se dice y publica actualmente es poco lo que puedo aportar) por lo que mi “producción” fue mínima: apenas el reordenamiento y corrección de ensayos breves de tono militante respecto de los derechos humanos y la destrucción del espíritu, del alma de lo que los argentinos/latinoamericanos somos como país, que (sobre todo en su gran interior) tiene rituales, símbolos, tradiciones y valores que no se pueden borrar de un día para el otro. Pelear porque haya más Bosques y más Poesía, es pelear contra los que quieren liquidar nuestros patrimonios naturales y espirituales, para ganar más dinero y vivir en función de lo que se puede hacer con él.
MER: —¿Por qué la poesía es sinónimo de rebeldía y resistencia?
AP: —Porque bien entendida (recordemos que poiesis significa creación) ella es libertad pura y ante cualquier intento de coartar la expresión del ser humano, sus palabras, sus metáforas -como lo demuestra la historia de la Literatura- desde el libro, la canción, el grafiti o las mismas redes sociales, habla, disparando su “bala de plata” (porque eso es la palabra poética): la única apta para matar a la mentira.
MER: —¿Qué repercusiones tuvo su antología personal “Un hombre canta”?
AP: —Por lo que sé, y más allá del círculo de amigos y conocidos locales, no demasiada; pero yo no espero mucho más… La validez de una poesía, de una obra, de un poema, a pesar de lo vertiginoso de los tiempos que corren, acontece a la larga, y no depende del esfuerzo que se ponga en hacer visible su presencia. Creo que no hay que esperar nada, o muy poco, en lo inmediato, y aceptar que si algún valor tiene lo que uno escribió, eso, de algún modo perdurará, se salvará del olvido. De cualquier manera, lo que alguien haga o diga públicamente sobre un libro de uno es gratificante y ayuda a continuar escribiendo. Por ejemplo, hace un par de meses en un programa de la mañana muy escuchado, de Radio Universidad de Córdoba se leyeron un par de poemas de ese libro y enseguida empezaron a llegar llamados y mensajes… Pero eso no significa que se trate de buenos poemas, sino de que el programa es muy escuchado… En fin: creo que a la hora de opinar sobre esto hay que tratar de ser objetivo.
MER: —¿A qué le canta un poeta como Aldo Parfeniuk?
AP: —En distintos libros le canté a diferentes cosas: según cada etapa de mi vida y de los intereses de cada momento. De cualquier manera comencé mas o menos a los 15 años (tengo 80) cantándole al paisaje que me rodeaba desde que nací, en Carlos Paz, entre montañas y ríos: y en un hogar muy humilde con padre, tío y hermanos (nacidos en Ucrania) de un pensamiento social muy cercano a las ideas de la Revolución Rusa del 18 (la de los bolcheviques) comprometidos con las luchas obreras y lo social. Eso también está en mis primeros (y modestos) libros. Después vendrían otros poemarios vinculados, sobre todo, a mi formación filosófica y universitaria, a la que accedí ya de grande. De cualquier manera lo referido a la naturaleza y al paisaje siempre está en lo que escribo (en poesía o en prosa) y también en lo que hago. En la Universidad durante años organizando Jornadas de Ecolenguas y luego, desde hace cinco años, con los Bosques de la poesía.
MER: —¿Cuál es el balance de los nuevos Bosques de Poesía que se generaron este año?
AP: —El balance es muy satisfactorio. Se han fundado Bosques de la poesía en provincias de todo el territorio nacional y en el extranjero: la lista es extensa y entre los últimos se habilitó uno en Huelva –Marismas del río Odiel- en ocasión de la recepción del Premio Internacional que recibió nuestro proyecto. Por supuesto el de Las Talitas, en Tucumán, que lleva el nombre del poeta Norberto Bordón, dos más en Salsipuedes, Sierras Chicas de Córdoba (localidad que cuenta con seis Bosques) y también hace pocos días el Bosque “Ana Lía Baduy” en Elena, Córdoba. La lista es extensa….
MER: —¿Qué sintió al ser premiada en España la iniciativa de Bosques de Poesía?
AP: —Un alentador a un proyecto que jamás pensamos que llegaría a ser una movida internacional. Quizás el hecho de que haya sucedido en el sur de España tenga que ver por tratarse de la región peninsular más castigada por los desastrosos incendios que se repiten cada vez más intensamente destruyendo bosques, cultivos y viviendas. De cualquier manera, mucho tuvieron que ver, tanto con la cantidad de Bosques de la Poesía fundados en el sur de España, como con el otorgamiento de la distinción, el poeta Pedro Solans, Chema Cotarello, también poeta (español) y Jaime de Vicente, Presidente del Otoño Cultural Iberoamericano –OcIb- de manos de quien tuve el honor de recibir la distinción.
MER: —¿Cómo recibió el galardón de ser designado Visitante Ilustre de la ciudad de Las Talitas, en donde existe el Bosque de Poesía “Norberto Bordón”?
AP: —La verdad es que fue algo absolutamente inesperado: me ha puesto en el compromiso de ser un talitense, y eso no creo que sea fácil: trataré de estar a la altura. Debo decir que el responsable de Cuarto Poder y “Letras de Fuego” (es decir: vos, Manuel) es el responsable inicial de la iniciativa para que Las Talitas tuviese su Bosque de la Poesía. Solo tengo palabras de agradecimiento para las autoridades municipales, vecinos y poetas que pusieron en el aire sus palabras para conjugarlas con las plantas nativas que crecerán hacia la vida: valor primero y último de la naturaleza y la poesía.

MER: —¿Por qué el cuidado ambiental y la poesía son primos hermanos?
AP: —Por lo que acabo de decir y porque el poeta es el ecólogo del lenguaje, del conjunto de palabras que para expresarnos necesitamos los seres humanos. Digo que el poeta es el ecólogo, porque es quien tiene la sensibilidad necesaria para distinguir no solo la palabra justa para cada matiz o nombre, sino cuales son los lenguajes y las palabras tóxicas (la de los malos políticos, malos publicistas, etcétera) que “ensucian” la comunicación y el entendimiento entre las personas. Todos los idiomas tienen comienzo en el trabajo de los poetas, que en lejanos tiempos pudieron llamarse sacerdotes, profetas, filósofos, vates, etcétera.
MER: —En su libro “Alberto Burnichon: el delito de editar” rescata su figura ¿Cree que hay mucho olvido e ingratitud con la lucha de Burnichon?
AP: —Creo que en Buenos Aires es prácticamente desconocida su historia, y es una gran deuda que el país literario y cultural tiene con su figura, su obra y la tragedia que él y sus familiares padecieron esos días terribles de marzo del 76, que fue cuando los militares del Proceso lo secuestraron de su casa en Córdoba y a él lo asesinaron. Ignoro cuánto de esto saben actualmente los tucumanos; sobre todo siendo parte de su familia de aquí, de esta provincia, de cuya Universidad él fue un gran animador artístico y cultural, allá, en los comienzos de la Universidad. Todo el Noroeste argentino le debe memoria y gratitud a Burnichon por todo el trabajo que después llevó a cabo como editor de los primeros libros de Castilla, Regen, Pérez, Wernicke, J. J. Hernández. El 25 de marzo, en el Cincuentenario del Golpe de Estado, estaremos en Salta celebrando el Día del editor de libros, instituido en su memoria, lo mismo que en Córdoba, justo ese día.
MER: —¿Cómo observa el crecimiento literario en el interior del país?
AP: —La verdad es que este es un punto que demanda un amplio tiempo y espacio. Creo que ahora solo cabe referirse a algún aspecto importante. Quienes estamos en la literatura desde hace muchos años advertimos que la renovación tecnológica operada, más algunos cambios culturales largos de enumerar y explicitar, facilitaron el acceso, tanto a la escritura como a la edición (en papel y electrónica) por lo que en cualquier rincón de cualquier provincia hoy es sencillo el acceso, tanto a la escritura como a la publicación. Sin embargo, esto no permite mensurar el valor de lo que se escribe. Por el contrario: muchas veces dificulta separar la paja del trigo y hasta ponerse de acuerdo sobre quien tiene (o no) la autoridad como para decidir sobre aportes genuinos y simples pasatiempos sin futuro alguno. De cualquier manera, personalmente considero que es mejor que haya mucho y para todos, y no que la literatura, la poesía, solo sea para unos pocos supuestamente dotados.
MER: —Si tuviera que pedir un deseo ¿Cuál sería?
AP: —Que el país sea gobernado lo antes posible por gente sensata y solidaria.
Que las provincias no permitan que se destruyan sus recursos naturales.
Que se funden nuevos Bosques de la Poesía.
MER: —¿Qué proyectos planifica para 2026?
AP: —Estos primeros meses descansar y recomponer mi salud, algo resentida. Una excepción será volver a poner en la escena pública lo que pasó con Alberto Burnichon y el país hace ya 50 años (esto será el próximo mes de marzo, en el que también me llegaré a Los Talitas). Después descansar un poco y seguir peleando por el medio ambiente saqueado y por nuevos Bosques de poesía. Por cierto, y en la medida que tenga algo para decir, seguir escribiendo.

*Fundador y director de Diario Cuarto Poder y Letras de Fuego Ediciones. Profesor en Letras e Historia, periodista, gestor cultural y escritor.

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