Pablo Esteban Gatica en la presentación de su reciente libro.

Letras de Fuego / Entrevista / Por Manuel Ernesto Rivas*. El joven escritor riojano Pablo Esteban Gatica nos habla en esta charla de su actividad creativa, su reciente libro y su labor por la cultura de su provincia y de la región.

Manuel Ernesto Rivas (MER): —¿Qué sensaciones te deja este año que culmina?
Pablo Esteban Gatica (PEG): —Un año difícil para todos los argentinos por lo económico y más aún para los riojanos, La Rioja hoy por hoy quizás sea la provincia más pobre del país, o al menos se encuentra entre las dos o tres más pobres. Pero al mismo tiempo un año de aprendizajes para aprender a levantarse de las caídas, no tan solo económicas sino personales en general; me pasó en lo personal y supongo que le pasa a mucha gente, cada crisis es un aprendizaje. Y pude aun así publicar mi nuevo libro, o sea que la voluntad y la creatividad en la vida y en el arte, siempre surge en cualquier para seguir ayudándonos a tener una vida menos sufrida, rutinaria e insulsa, y es bueno una vez más, en este año que pasó, haberlo comprobado.

 

El escritor riojano Pablo Esteban Gatica.
MER: —¿Cuáles fueron las experiencias en los diversos escenarios literarios?
PEG: —No tuve tantas presentaciones literarias como hubiera querido – en esto también influye lo económico – pero, aunque fueron pocas y ante no muchas personas, lo tomo como un espacio de crecimiento para aprender en cada presentación la mejor manera de llegar al público, de que el mismo no se sienta aburrido cuando uno muestra lo que hace sino por el contrario, que lo sienta ameno y se conmueva, de ser posible, con lo que uno intenta llevarle a ellos. Por eso trato siempre de recitar de memoria, no de leer, mis poemas, de la misma manera que hace mi padre ante el público. Recitar es un arte en sí mismo creo, y me encanto exhibirlo ante el público, es una forma de actuación, como la del actor de teatro. Existe un prejuicio de que las presentaciones de libros o de poesía son aburridas, es cierto, pero también muchas veces nosotros mismos los escritores colaboramos alimentando ese prejuicio cuando no hacemos el intento por buscar estrategias para que sea más atractivo, y menos insípida y tediosa, una presentación nuestra.
MER: —¿Qué satisfacciones te dio tu reciente libro “Si Esta Humanidad Somos Nosotros…”?
PEG: —Bueno, en principio la satisfacción interna de tener otro libro de poemas terminado – en este caso el tercero – porque cuando publico, nunca se si tendré otro libro publicado después, ya que soy demasiado exigente y perfeccionista conmigo mismo, muy autocrítico, y por ello avanzo muy lento cuando escribo. Y en este tercer libro, terminé de abarcar muchos temas, miradas y observaciones, que tienen que ver con mi vida, pero también con la vida de los demás, entonces es como que completé los mensajes que me interesa transmitir acerca de la existencia; y desconozco sé si habrá otros temas de los cuales quiera escribir poemas en el futuro. Por lo demás, las satisfacciones ante el público las veré con el tiempo, supongo, los que no tenemos posibilidades de publicar en grandes editoriales nacionales o internacionales (problema de casi todos los escritores del interior del país, en definitiva) sabemos que es un trabajo minucioso y lento, de hormiga, dar a conocer un nuevo libro, es algo que camina de a poquito y lleva mucho tiempo.
MER: —¿Hay una especie de desesperanza en ese libro? ¿Crees que la humanidad involuciona?
PEG: —Un poco me sorprende tu pregunta ya que, si hay algo que caracteriza a la mayoría de mis poemas – con solo algunas excepciones – es la esperanza, en el 99% de mis poemas termino con la búsqueda de la esperanza, quizás comienzo hablando de situaciones duras, dolorosas, que atravesamos todos los seres humanos, pero terminan casi inexorablemente con una apelación a la esperanza, hasta el punto de que muchas veces me pregunto si no me torno demasiado repetitivo en eso de terminar todos mis poemas con un pedido de buscar la esperanza. Y no por nada en el prólogo del primero de mis tres libros de poemas, Demasiado Infinito, transcribí una cita de Borges que reza “yo creo que la diferencia entre la mala y la buena literatura, radica en que la buena literatura tiene fe y esperanza”. Y a su vez, eso de que la humanidad involuciona nunca lo creí y me parece extraño la gente que lo presupone y se queda en aquello de “todo tiempo pasado fue mejor”. Hay quizás, aspectos puntuales en lo cultural, artístico, o económico que parecen empeorar, pero no es la generalidad, no es la mayoría de todo lo que le ocurre el mundo como comunidad. Yo siempre creo que la gente debería leer más historia, porque nunca existió una época ideal o mejor, por el contrario, siempre fue un mundo duro y difícil, lleno de injusticias, pobreza, violencia, guerras, corrupción, egoísmo, explotación, crimen, discriminación, prejuicios contra el otro, engaños, etc, y quizás fue más difícil para vivir en todas las épocas anteriores, que en los siglos XX y XXI, donde hubo avances en muchos sentidos en cuanto a derechos de las personas y las minorías, y también nuevas búsquedas, menos dogmáticas, en cuanto a lo espiritual y lo filosófico, así como más conocimientos y descubrimientos de todos los temas y ciencias que interesan a la humanidad.
MER: —¿Cuáles son los caminos temáticos y estéticos que te gusta transitar en tu escritura?
PEG: —Esta respuesta va a ser larga, pero me cuesta sintetizar cuando se trata de explicar cómo escribo, ya que tiene muchos elementos e ideas diferentes y por otro lado tengo muy en claro el objetivo de lo que intento hacer y me agrada que me pregunten para explicarlo. En cuanto a lo estético, a la forma poética, siempre digo que para enriquecer lo que escribo, para no aburrirme yo ni aburrir al lector, me gusta mixturar en mi poesía rasgos, elementos de todos los géneros literarios, no soy un purista del formato poético. Por tanto, hay poemas míos que tienen algo de narrativos, como pequeños cuentos (lo cual en realidad remite a lo que fue la poesía durante siglos, narrativa y descriptiva, recién a fines del siglo XIX se torna más abstracta) Hay otros poemas donde reflexiono sobre una idea o hecho particular como si fueran breves ensayos, también tengo ciertos poemas descriptivos y narrativos, pero a la manera de una crónica periodística, más que de un cuento. Del mismo modo hay algunos que se aproximan a la dramaturgia, a lo teatral, porque son poemas armados en base a diálogos entre personajes imaginarios; asimismo algunos poemas son casi como canciones porque repito estrofas como si fueran estribillos, para darle más fuerza. No invente nada nuevo creo, que no hayan hecho otros poetas, pero si trato de profundizarlo más, tratando de no copiar, de tener una voz y estilo propios. Juego con la creación de neologismos, también con preguntas retóricas que me hago a mí mismo, y me gustan las frases con paradojas (como la vida misma, que es contradictoria). En cuanto a la temática, no soy de temáticas muy folclóricas o regionalistas, tampoco soy de escribir de pequeñas cosas cotidianas, creo que me gusta más escribir sobre temas humanos que tienden a ser un poco más universales, por decirlo de alguna manera. Todo lo que le sucede al ser humano, sea a los demás o a mí mismo, es lo que me conmueve y me inspira a escribir. Pueden ser poemas sociales, o bien más filosóficos y existenciales, o más espirituales y metafísicos, pero todo lo que tenga que ver con lo que nos pasa en esta vida y me conmueva, me movilice algo, me sirve como tema de escritura. Muchos de mis poemas partes de alguna situación que considero injusta o dolorosa en nuestra existencia, para dar testimonio de ella, es como rebelarme ante las cosas del mundo que quisiera cambiar para los otros y para mí, pero siempre cuidando que el poema termine en un pedido de esperanza, pedido que lo realizo con metáforas. Aclaro que trato de que mis poemas sean completos y equilibrados, que no se queden en un solo extremo. Me refiero a que, por ejemplo, a quienes privilegian solo la forma poética y hay quienes les interesa más el mensaje o contenido, la idea de fondo, y yo trabajo las dos cosas por igual, busco belleza, originalidad y profundidad, dentro mis humanas limitaciones para escribir…Por otra parte, hay poetas o artistas en general, que tienden más a lo racional en ciertos casos, y quienes son más emocionales o viscerales. A mí me interesan las dos cosas, que emocione y haga reflexionar por igual, que agregue algo nuevo y bello a la mirada que las personas tienen sobre un asunto. Y a pesar de todo ese trabajo de elaboración, pretendo que sean muy claros y entendibles en su significado, porque es la única manera de transmitir lo que uno quiere decir. No me gusta en general la poesía ni ninguna forma de arte que sea hermética, críptica, porque creo que cuando son así, ni emocionan mucho ni hacen reflexionar demasiado y se convierte en un arte o una poesía elitista.
MER: —¿Cómo analizas el ámbito literario riojano?
PEG: —La Rioja ha dado muy grandes escritores, eso es sabido, algunos reconocidos fuera de mi provincia e incluso en otros países, como Joaquín V. González, Ariel Ferraro, Daniel Moyano o mi propio padre Héctor David Gatica, y siempre están surgiendo nuevos escritores talentosos. Obviamente como en cualquier ciudad o provincia, hay de todo: excelentes y extraordinarios escritores, algunos buenos, también los hay mediocres y directamente malos, pero es universal y sucede en cualquier lugar del mundo. Con el paso del tiempo hay cada vez más personas escribiendo, hay más lugares donde estudiar literatura como los profesorados y la Universidad Nacional de La Rioja, y hay grupos literarios que se van consolidando. Pero como sucede también en toda provincia pequeña en cantidad de habitantes y de escasos recursos económicos que esté lejos de Buenos Aires, es difícil a los escritores locales darse a conocer, viajar por distintas provincias presentando sus escritos o tener acceso a las grandes editoriales de Buenos Aires que son las que distribuyen un libro en todo el país y a nivel internacional…esa es una lucha constante y a veces desalienta a los escritores que podrían haber tenido una vida de publicaciones más prolífica. Le sucede a la mayoría de quienes escriben, que ni entre sus propios comprovincianos son leídos ni reconocidos, y menos aun cuando se trata del género poético, pero supongo que eso debe ser similar a lo que ocurre en cualquier otra provincia.
MER: —¿Qué falta en la gestión cultural para aquellos que eligen la escritura? ¿Cómo pueden lograr más visibilidad los escritores de la región?
PEG: —En principio, lo que siempre a muchas gestiones suele faltarle – y eso es la base de todo – es escuchar más a la gente, en nuestro caso, a los hacedores de literatura, ver cuáles son sus necesidades y también cuáles son sus ideas y propuestas. Es común en los funcionarios – no necesariamente de cultura si no de cualquier ámbito – que solo escuchan a la gente que los rodea, pero no bajan al llano a conversar con la gente común y con los que hacen cosas en el día a día. Luego, hay decisiones que nos darían un poco más de visibilidad y quizá la cartera de cultura de cada provincia podría ayudar en eso. Una, es que las secretarias, direcciones o ministerios de cultural, ayuden a los poetas o los escritores en general, a subir a participar en el escenario de los festivales de música más importantes de cada provincia, recitando algún poema o expresando alguna frase de reflexión, para que sean conocidos por la mayoría de la gente, que los vean en televisión o youtube desde cualquier parte del país o del mundo, y todo el público en general, no únicamente el público que lee libros. Y por supuesto, que los lleven al festival de Cosquín en enero y elijan por lo menos uno autor cada año, para mostrar en las delegaciones provinciales que suben al escenario de la Plaza Próspero Molina. Una segunda necesidad, es que haya en todas las provincias una ley del libro como en La Rioja, que permitan que con sponsors se pague la edición de un libro, pero los montos permitidos deberían actualizarse constantemente, porque los costos de los libros son cada vez más caros. En tercer lugar, que el estado provincial envie delegaciones de escritores no tan solo a la Feria del Libro de La Rioja, si no a todas las provincias donde sea posible. Cuarto, que no se traslade a los escritores para ser presentados tan solo en las casas de provincia estatales de Buenos Aires o de Córdoba, si no que se gestione para que los escritores provinciales puedan presentarse en distintos ámbitos, quizás más concurridos, de esas grandes ciudades (Bibliotecas Nacionales, Museos Importantes, Centros Culturales, Teatros, Librerías, etc). Por último, que sirva como nexo el departamento de Cultura de cada provincia, haciendo puente entre los escritores y las grandes editoriales de Buenos Aires, y porque no, con algunos medios de comunicación nacionales como diarios, radios, televisión o importantes canales de YouTube.
MER: —Si tuviera que pedir un deseo ¿Cuál sería?
PEG: —Es difícil pedir un solo deseo por que los seres humanos somos, como decía Lacan, “sujetos deseantes”, siempre tenemos algún deseo nuevo, o muchos al mismo tiempo, como muchas son nuestras necesidades. Pero supongo que en este momento pediría salud. No tan solo para mí y para mis seres queridos, sino también para todos los argentinos, ya que muchos no tienen como pagarse costoso tratamientos ni remedios, y la buena salud es lo que posibilita todas nuestras acciones y emprendimientos en la vida. Además, la vida de por si es muy corta, las personas no alcanzamos a realizar muchos proyectos que desearíamos para nuestra vida y la de quienes nos rodean, por eso ruego siempre que la ciencia médica siga avanzando para extender aún más la vida de las personas.
MER: —¿En qué proyectos trabajas?
PEG: —Por ahora sigo dedicándome a hacer la revista cultural Aguada, que la efectúo junto a compañeros de la Dirección de Extensión Cultural de la Legislatura de La Rioja, es la única revista sobre cultura riojana que hay en nuestra provincia, desde hace seis años. Y dedicarme a dar a conocer en todos los ámbitos que pueda, con presentaciones, este tercer libro de poemas mío que acaba de aparecer, ya que recién hace quince días lo presenté por primera vez en mi ciudad y tengo que dedicarme a difundirlo. En realidad, tengo ganas de cambiar un poco, de hacer un cuarto libro que no sea de poesía, que indague en otros géneros, pero tengo que sentarme a meditarlo. Bueno, eso es lo literario en particular, pero sobre mi vida privada, quiero, como siempre, seguir estudiando, aprendiendo cosas de nuevas de todo tipo, en las artes y fuera de ellas, quiero siempre estar aprendiendo todo lo que me lleve a ser mejor persona, más útil para mí y para los otros.
MER: —¿Qué consejo le dirías a quienes están comenzando con la escritura?
PEG: —Que lean mucho y de todo, todo el tiempo, y no solamente los géneros literarios tradicionales, si no también todo tipo de libros de las más diversas ramas del conocimiento humano sin prejuicios, así como consumir lo que se pueda de información periodística, para entender que le pasa al mundo y acrecentar la cultura general. Todo eso alimenta la escritura personal. Y no apurarse a publicar, darse el tiempo para madurar lo que uno escribió, corregirlo, pulirlo, ya sea auto corrección, o corrección por terceras personas. Escribir porque uno tenga algo para decir que sea un aporte al mundo, a la sociedad, y no tan solo por una cuestión de ego artístico. Bueno, eso podría decir en cuanto a la escritura en sí. Pero, sobre la posibilidad de publicar para después ser un escritor muy reconocido o leído, no podría aconsejar nada, creo que nadie tiene la fórmula para eso, es un camino que cada uno debe recorrer y encontrar por sí mismo y saber que no es fácil, pero que al menos sirve para uno mismo interiormente, el haberlo intentado.

 

*Fundador y director de Diario Cuarto Poder y Letras de Fuego Ediciones. Profesor en Letras e Historia. Periodista, gestor cultural y escritor.

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