Knightscope K5 estaba equipado con diversos sensores y programas de reconocimiento facial para reemplazar la tarea de un vigilante, pero sus sistemas no pudieron evitar los escalones que lo llevaron a hundirse en el agua.

Era una de las atracciones futuristas de un edificio de oficinas en Washington. Parecía sacado de Star Wars : blanco, de forma cónica, casi una versión de R2-D2, el popular androide de la saga de George Lucas. Pero Knightscope K5 no era un personaje de cine ni un atractivo para turistas o nostálgicos de la ciencia ficción.

Era un robot de alta tecnología encargado de la seguridad del edificio, capaz de realizar reconocimiento facial, captura de video de alta definición y dotado de un láser de búsqueda, así como de sensores térmicos, infrarrojos, ultrasónicos y de calidad del aire,

Y este lunes, en medio de una de sus rondas por las instalaciones, cayó a una fuente de agua y “se ahogó”.

Knightscope K5 fue diseñado en 2013, tras los tiroteos en la escuela estadounidense Sandy Hook, con el objetivo de garantizar la seguridad en centros de enseñanza, barrios y empresas.

Y desde entonces, su uso ha ganado adeptos entre compañías y escuelas de Estados Unidos, por su capacidad de reconocer delincuentes a partir de una base de datos de rostros y por las propias implicaciones futuristas, al sustituir a los agentes de seguridad.

Pero el “accidente”, que bien podría haber pasado desapercibido, se convirtió en una noticia viral, por las implicaciones tecnológicas y por el evidente absurdo de los hechos: un robot capaz de reconocer un criminal no puede detectar una fuente de agua.

“Nos prometieron autos voladores y, en cambio, tuvimos robots suicidas”, escribió uno de los trabajadores del edificio en su cuenta de Twitter.

Mientras Peter Singer, autor de Wired for War, un libro sobre robótica militar, aseguró que “los escalones podrían ser “nuestra mejor defensa contra el Robopocalipsis”.

Fuente: La Nación

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